Las termas romanas de Caldes de Montbui, Barcelona

Pórtico de entrada de las termas de Caldes de Montbui (Barcelona)

Origen e importancia de las termas romanas

        El origen de las primeras termas romanas habría que situarlo a mediados del siglo III a.C., cuando los romanos comenzaron a copiar  de los griegos la costumbre de hacer un cuarto de baño en sus domus de la ciudad o en las villas del campo. Con el tiempo el gusto por la higiene se fue generalizando sobre todo a partir del siglo II a.C., con la creación de algunos baños públicos destacando la separación de ambos sexos.  En el año 25 a.C., cuando el principal colaborador del emperador Augusto, Agripa, mandó construir unos grandes baños públicos, estos pasaron a denominarse bajo el término Termae, Termas. Fueron las más importantes de la capital hasta que Nerón construyó unas termas en el campo de Marte en Roma.  La construcción de termas se extendió por todo el Imperio a lo largo del siglo I d.C., y su  uso  se generalizó entre la población. Es de esta época que se construyó las termas suburbanas de Pompeya, Durante los siguientes 300 años, aproximadamente, no existió período en el que no se construyeran nuevas termas y cada vez eran más grandes.  En la capital, Roma, los emperadores Trajano, Caracalla y Diocleciano levantaron  grandes recintos termales con capacidad para miles de personas.                                                            

 Las termas y baños fueron de  importancia vital para Roma y por ello se procuraron fomentarlas incluso para el pueblo,  hasta los esclavos tuvieron derecho de hacer uso de ellas. El baño simboliza, para los romanos, una necesidad y un lujo ala vez. Las termas se llegarían a considerar como centros de desarrollo cultural.  Se dice que se hacía más política en la quietud de aquellas bañeras que en las sillas de la Curia, y las damas se enteraban de todo que ocurría en su ciudad sólo asistiendo frecuentemente a los baños. Pero las termas no sólo eran importantes para la salud pública, sino un bien común, un centro de reunión accesible a personas de cualquier condición y estatus; las termas eran lugar de encuentro, charla y culto al cuerpo.

LAS TERMAS DE CARACALLA EN ROMA: 1-Pórticos de entrada; 2-vestuarios o apodyterium; 3-Salas de lectura; 4-Caldarium; 5-Ninfeo; 6- Sala central;
7-Friggidarium; 8- Palestra

La tradición médica de la antigüedad clásica sitúa en un primer plano a la hidroterapia como remedio de diferentes dolencias. Los baños eran considerados como algo más que una medida de higiene; eran una de las recetas normales para los médicos griegos y romanos. Estas prácticas estaban en función de la dolencia, y también de la temperatura y composición del agua empleada, especialmente si eran aguas termales naturales o crenoterápicas.

Sin olvidar esta vertiente terapéutica también debemos recordar que, normalmente, las termas de los núcleos balnearios estaban dedicadas a uno o varios dioses. Los romanos creían que parte de las virtudes curativas del agua procedían de la divinidad; el agua misma era considerada divina.

La unión de estos dos principios, por un lado el curativo y, por otro, el divino dieron como resultado la creación de unos edificios, con una estructura integrada característica, que se repite en todo el territorio romanizado. A pesar de que las aguas termales ya fueran utilizadas en épocas anteriores, son los romanos los que planifican este tipo de construcción.

Las termas romanas  de  Caldes de Montbui
Las termas  de  Caldes de Montbui en la provincia de Barcelona, pueden ser de las termas romanas más importantes y mejor conservadas de la península ibérica. El conjunto está compuesto de una piscina rodeada de galerías cubiertas por bóvedas de medio punto. Seguramente fueron usadas con anterioridad por los íberos como aguas termales, pero fueron los romanos los que construyeron las primeras termas. Desde esta época, el pueblo de Caldes de Montbui se convirtió en una estación termal  alrededor de la cual se desarrolló un importante núcleo urbano. Son uno de los pocos restos que se conservan en Europa de conjuntos termales romanos.

Frigidarium de las termas

La termas romanas  en general tenían una estructura definida por su función. Constaban de un pequeño vestíbulo donde los esclavos encargados de la recaudación y el mantenimiento atendían a los clientes. Aquel pequeño recibidor daba paso a un vestuario, Apodyterium, una salita rectangular repleta de hornacinas en sus paredes y un banco corrido bajo ellas para que los clientes se desnudasen y dejasen sus pertenencias a buen recaudo. Del vestuario se pasaba al  Frigidarium, estancia para el baño frío, generalmente pequeña, alta, rematada en una cúpula con una obertura en el centro.  Se iba entonces a otra sala llamada Tepidarium, que consistía en una sala templada con banquillos de mármol, podía tener baño o no, y servía a los bañistas para habituarse al cambio de temperatura, pues de allí se pasaba a la sala caliente, Caldarium, que contaba siempre con, al menos, una pequeña piscina de agua caliente con escalones de acceso en uno de sus lados  servía para la  inmersión.  Allí un esclavo preparado exfoliaba la piel con un instrumento afilado en forma de hoz  y masajeaba al cliente con aceites aromáticos.  El ciclo se completaba repitiendo estas operaciones en sentido inverso: caldarium, tepidarium, frigidarium. Naturalmente, existían termas en las que estas habitaciones estaban repetidas para completar el ciclo y otras más modestas en las que simplemente se debía pasar de nuevo por las mismas salas.

Ejemplo de disposición de las partes de unas Termas: 1 Apodyterium, 2 Caldarium, 3 Tepidarium y 4 Frigidarium.

En la investigación arqueológica de la época romana en nuestro país, hay un vacío importante por lo que respecta a las construcciones termales, especialmente las de tipo medicinal. Son pocos los estudios monográficos de baños romanos en el territorio que configuraba la antigua Híspanla; a menudo simplemente son citados dentro de un contexto general. Por consiguiente, creemos que es necesario realizar un estudio basado en los diferentes planteamientos constructivos y funcionales de las termas romanas medicinales en esta zona del Imperio.

La arquitectura romana es de las más ricas tanto en materiales y técnicas, como en programas constructivos, siendo la clave de la mayor parte de la arquitectura actual. Se trata de una arquitectura de servicio, con unos sistemas constructivos que se podían aplicar a lo largo del Imperio. Los diferentes programas arquitectónicos, así como las diversas técnicas y materiales utilizados por ellos, son un campo muy amplio de investigación y de análisis. Por lo que respecta al objetivo del congreso nos interesan los temas relacionados con la arquitectura termal medicinal romana.

La piscina termal que se conserva data del siglo I a.C, y era solo una parte del gran conjunto que había en tiempos de los romanos. Por ahora conocemos  once ámbitos del conjunto termal romano, aunque posiblemente queden muchos más por encontrar.  Respecto a su cronología, las primeras estructuras de las termas son del siglo II a.C y los inicios del siglo I a.C. El uso de las termas siempre ha sido medicinal y existían diversos conjuntos donde se desarrollaban diferentes actividades relacionadas con la higiene, el ocio y  tratamientos terapéuticos.

Caldes de Montbui, villa termal de Catalunya.

Las aguas calientes que salen del interior de la tierra a una temperatura de 74°C. Es una de las fuentes más calientes de Europa. El agua termal que emana se dirige hacia los lavaderos públicos, construidos en el siglo XIX y cuentan con la singularidad que todavía hoy están en funcionamiento.

Rio termal de caldes

La fuente del León (Font del Lleó), fue construida en el año 1581 y sufrió dos remodelaciones en 1822 y en 1927. El agua que sale de esta fuente no varía nunca en cantidad y contiene cloro, flúor, bromo y yodo. Son aguas de origen geológico profundo y se las relaciona con fallas volcánicas. En general, estimulan el organismo y se suelen usar en reumatología, dermatología, afecciones respiratorias crónicas y en estados de agotamiento psicofísico.

Font del Lleó

La civilización romana impulsó el modelo de villa termal como un concepto de Ocio. En el tercer milenio se imponen las villas termales y las rutas saludables como terapéutica al estrés urbano. Actualmente hay un número considerable de balnearios abiertos al público que hacen que Caldes continúe siendo la primera estación termal de Cataluña.

La estructura conservada dentro del actual Balneario Broquetas es, sin ninguna duda, una cámara para baños de vapor ,a pesar de que es difícil concretar  su cronología. A lo largo de las fuentes clásicas y la bibliografía científica no queda muy clara la diferenciación entre los términos laconicum y concamerata sudatio, pero intentaremos definir cuál de los dos nombres es más correcto para este ámbito.

Frigidarium o piscina fria

Vitruvio (V,10,5), opone el laconicum a las sudationes. Se ha discutido mucho sobre el valor que tiene cada término. Según Guinouvés (1962) el laconicum es la estufa de calor seca, mientras que la concamerata sudatio es la estufa para un calor húmedo. Pero no todos los autores tienen esta misma concepción. Luigi Crema (1960) dice que no está claro el uso de los dos términos y su relación con alguno de los dos sistemas, y se refiere a una cita de Celso (11,17) , a la que también hace referencia Guinouvés,:«Sudor etiam duobus modis elicitur, aut sicco calore aut balneo. Siccus calor est et haronee calidae et Laconlci et cllbani et quarundam naturalium sudatlonum, ubi térra profusus calidus vapor aedificio Includitur, sicut super Baias in murtetis habemus».  (La sudoración también se produce de dos maneras, ya sea por calor seco o por el baño. El calor seco y tibio del Laconica, la estufa de calor,  y algo de agua caliente natural donde el vapor caliente exhala  el edificio, como lo han hecho).

Siguiendo los escritores clásicos, vemos que tampoco se ponen de acuerdo. Cicerón en las Epistualae ad Atticum (3, 1,2) no dice que la transpiración en seco, es decir, por calor, se producía en las sudationes (assa balinea). Marcial (VI, 42,16) dice que el laconicum es una estufa de calor seca, y que después merece la pena bañarse: «Siccos pinguis onyx anheiat aestus et flamma tenui calent ophitae: ritus si placeant tibi Laconum, contentas potes árido vapore cruda Virgine Marciaue mergi;» (merece la pena bañarse “rico alabastro anheiat calor o llama caliente con un sutil, si le agrada al espartano, puede secar el calor contenido en el crudo la Virgen Marcianus para hundirse)

Virgine Marciaue Columella (1,16), por el contrario, habla del laconium como un sitio para tomar baños de vapor:  «Mox deinde, ut apti veniamus ad ganeas, cotidianam cruditatem Laconicis excoquimus et exusto sudore sitim quaerimur noctesque libidinibus et ebrietatibus, dies ludo vel somno consumimus, ac nosmet ipsos ducimus fortunatos»(“Luego, pronto llegaremos a nuestro estado de ánimo,  buscaremos Laconicum húmedo cotidiano al secar , el sudor nocturno, la sed y la bebida sin control, el tiempo de sueño o de juego se consume y nos consideramos afortunados”)

Últimas intervenciones arqueológicas

En los meses de abril y mayo de 2017  el ayuntamiento decidió hacer una exsaustiva intervención arqueológica enfrente de las termas afectando las plazas de aparcamiento. Los trabajos, que se llevaron a cabo en una zona acotada frente a las Termas Romanas y de Thermalia,  y permitirán documentar mejor la natatio o piscina situada al aire libre, frente a las Termas, y conocer así sus dimensiones reales.

La actuación comportó la reducción de las plazas de aparcamiento de la plaza, eliminando de forma temporal esta zona y, circunstancialmente, también quedó afectada la zona de aparcamiento de la calle Joan Samsó, excepto el espacio reservado para vehículos para personas con movilidad reducida.  Estas intervenciones fueron seguidas de unas obras de reurbanización, de manera que no repercutieron en la celebración del ‘Escaldarium’, una de las fiestas populares más conocidas del municipio, que se llevaba a cabo en julio en esta plaza.

Obras en abril del 2017

Balnea, Vina, Venus

“Balnea, vina, Venus, corrumpunt corpora nostra, sed vitam faciunt balnea, vina, Venus” (CIL VI 15.258)  .    Baños, vinos y Venus corrompen nuestros cuerpos, pero baños, vino y Venus nos dan la vida.                                                                                                                                                         Este fragmento forma parte del epitafio de Tiberius Claudius Secundus que parece haber sido un liberto imperial que a su nombre de esclavo, Secundus, habría añadido los nombre de su “dueño”, el emperador Tiberio Claudio. Vivió en el siglo I dC y murió a los 52 años.  Frase que ha pasado la historia como paradigma de lo que significó para el imperio Romano  las termas, que se consideraron uno de los mayores  placeres que proporcionaba la vida “civilizada” de que gozaban los romanos.  Frase  con un claro mensaje  hedonista, que se incluye al vino y a Venus, la diosa del amor, de las pasiones amorosas, la belleza y la fertilidad, que desempeñaba un papel crucial en muchas fiestas y mitos religiosos romanos.

Más que cualquier otra construcción, seguramente más espectacular, se podría decir que las termas representaron el espíritu romano, el ejemplo más claro de la cohesión social que existió en todos los territorios del Imperio Romano. Las termas y baños fueron de  importancia vital para Roma y por ello se procuraron fomentarlas incluso para el pueblo,  hasta los esclavos tuvieron derecho de hacer uso de ellas. El baño simboliza, para los romanos, una necesidad y un lujo ala vez. Las termas se llegarían a considerar como centros de desarrollo cultural.  Se dice que se hacía más política en la quietud de aquellas bañeras que en las sillas de la Curia, y las damas se enteraban de todo que ocurría en su ciudad sólo asistiendo frecuentemente a los baños. Pero las termas no sólo eran importantes para la salud pública, sino un bien común, un centro de reunión accesible a personas de cualquier condición y estatus; las termas eran lugar de encuentro, charla y culto al cuerpo.


BIBILIOGRAFIA | 

  MALISSARD  A., Los romanos y el agua, Barcelona, Herder, 1996, pág. 126

MIRÓ I ALAIX , Carme :La arquitectura termal medicinal de época romana en Catalunya. Las termas de Caldes de Montbui como ejemplo (Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, H.” Antigua, t. V, 1992, págs. 255-276)

CASTELLS, Martín (1883): Memoria médico-química-hidrológica de Caldes de Montbui.

LA VANGUARDIA, agencia EFE, 28 de marzo de 2017

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