14.-SEMIRAMIS, LA METAMORFOSIS DE UNA REINA

   La reina Semiramis generalmente se le ha considerado una figura puramente mítica; sin embargo, hay evidencia en los registros asirios que sugiere que ella, de hecho, puede ser un reflejo griego de Shammuramat. Esta identificación aún hoy en día no es unánime entre los historiadores. Otra posibilidad es que le den ese título después de la muerte para reflejar similitudes con una deidad sumeria anterior.  Se ha especulado que gobernar con éxito como mujer puede haber hecho que los asirios la miren con especial reverencia, y que los logros de su reinado, incluida la estabilización y el fortalecimiento del imperio después de una guerra civil destructiva, se volvieron a contar de generación en generación hasta ella se convirtió en una figura mítica

Como se ve, es complicado escribir sobre   Semíramis, ya que quedan  pocos hechos constatados arqueológicamente que nos permitan relatar su historia. En cambio, hay muchas leyendas y mitos sobre esta reina, por la que muchas veces resulta difícil discernir entre realidad y leyenda. Su nombre, Semiramis, viene de un término asirio que significa “paloma”. La historia de esta reina asiria está a caballo de los siglos VIII y VII aC, pero sus fantásticas leyendas  se remontan a  tiempos anteriores.

    En la ciudad asiria de Assur, que había sido capital de Asiria, se descubrieron una serie de estelas que nos aportarán datos muy importantes para conocer la existencia histórica de Semíramis. En una de ellas, dice “Sammuramat, dama de palacio de Samsi-Adad, rey del universo, rey de Asiria, madre de Adad-nirari, rey del universo, rey de Asiria, nuera de Salmanasar, rey de las cuatro regiones”. Gracias a esta inscripción  podemos fijar con precisión cronológica la vida de Semíramis. Fue la esposa del rey a Shamshi Adad IV que gobernó del 823 al 811 aC y fue la madre de Adad-Nirari III, que gobernó del 810 al 783 aC.

    Hay otra estela de  Adad Nirari , dedicada al dios Adad (Hadad) donde indica que durante los cuatro primeros años de su reinado, 810-806 aC, Semíramis había actuado como regente, ya que el rey era demasiado joven.

   El que una mujer fuera regente oficialmente, es muy relevante, ya que no hay constancia de que una mujer  hubiera poseído el poder hasta ese momento, siendo la primera que, de una forma documentada, fuese la máxima autoridad Asiria y de las pocas documentadas en el mundo antiguo. Es cierto que en Egipto hay un caso, la reina Hatshepsut en el siglo XV aC, pero tuvo que nombrarse Faraón, en masculino, para gobernar. También el Imperio Hitita de los siglos XV-XII aC era una sociedad matriarcal y la reina estaba igualada en poder a su esposo, el rey, excepto en los asuntos bélicos.

Además, hay bastantes indicios que indicarían que su autoridad se alargó bajo todo el reinado de su hijo, al que sobrevivió; incluso tuvo influencia en la coronación de los sucesores siguientes, sus nietos.   Semiramis ejerció la regencia en 811aC, a la muerte de su esposo, mientras su hijo Adad Nirari era menor, y pudo ver la ascensión al trono de su ultimo nieto Tiglat-Pileser en 745, eso quiere decir que vivió al menos 90 años; una longeva vida plena de acontecimientos.

   La realidad histórica y arqueológica de los Anales oficiales asirios nos dice que, entre la muerte de Adad Nirari III (782) y la ascensión de Tiglat-Pileser III (745),  Asiria mantuvo su imperio gracias a la habilidad del general Shamshi-ilu y de Pan-Ashshur-lamur, gobernador de Assur Se consiguió contener el poderío urarteo. Shamshi-ilu el comandante en jefe (turtannu), fue la verdadera autoridad del reino, que conservó durante los tres reinados débiles. Como atestigua una inscripción sobre los toros alados que adornan la entrada del palacio en Til-Barsip, fue quien dirigió la lucha contra Urartu. El hecho de que no mencione en dicha inscripción al soberano subraya su autoridad y la debilidad del poder real.

  Por lo tanto, según los anales asirios,  el papel de Semíramis en Asiria fue muy escaso a pesar de las abundantes leyendas existentes. En  Asiria, el poder real siempre fue ejercido por los hombres,  la reina no era más que una mujer asociada, por matrimonio o maternidad a los reyes.¿Tiene esto algo que ver con la Biblia?     Su suegro el gran Salmanasar III había sido un gran emerador asirio que extendió sus fronteras por todo Próximo Oriente, incluido Israel.  Encontramos esta referencia, directa e indiscutible  en el Obelisco Negro de Salmanasar.

 

 El nombre del rey de Israel Jehú (841-814aC), aparece en el Obelisco, ya que en uno de sus relieves  se representa a quien parece ser un embajador de Jehú arrodillándose ante el rey asirio y llevándole regalos. La inscripción dice: “Entonces recibí el tributo de los habitantes de Tiro, Sidón y de Jehú (ya-ú-a), hijo de Omri (hu-um-ri),: recibí de él plata, oro, un bol (saplu) de oro, un vaso de oro de fondo puntiagudo, cubiletes de oro, cubos de oro, estaño, un bastón de rey”.  Este tributo no se menciona específicamente el relato bíblico concerniente a Jehú, pero es muy posible que el rey israelita lo pagara a vista de las condiciones expuestas en 2 Reyes 10: 31-33. Israel se convirtió así, en un estado vasallo obligado a enviar tributos a Asiria para mantener su independencia, con Jehú y sus sucesores. Por lo tanto Semiramis fue contemporánea, y posiblemente conoció como vasallos, a varios reyes  hebreos  Jehú, Jehoacaz, Jehoás y Jeroboam II .

  Y todavía hay un relato bíblico muy curioso y chocante. Según la cronología que manejamos equiparándola con la historia bíblica, Semiramis debió tener conocimiento de la estancia del profeta Jonás en Asiria, concretamente en Nínive, para llevar un mensaje de destrucción del mismísimo Yahvéh “si no se arrepentían”, mensaje que fue escuchado y obedecido por el pueblo y por el mismísimo rey, que debía haber sido uno de los descendientes de Semiramis. El relato se Jonás se desarrolla en Nínive, por tanto, si creemos en la historicidad de Jonás y Semiramis, debieron saber el uno del otro.

Semiramis, una mujer de novela

     la novela histórica ofrece un fascinante campo de posibilidades. Su capacidad para recrear de forma vívida épocas y personajes sirve también para superar ciertos tópicos en la visión de la historia. Es importante que los lectores no partamos de ideas adquiridas que condicionen la lectura. Particularmente, me gustan las novelas que cuestionan con rigor “verdades” históricas teóricamente inmutables, que nos obligan a reconsiderar nuestra visión de los hechos. Uno de los atractivos de este tipo de lecturas es que proporciona el placer de aprender mientras se disfruta de una buena trama,  especialmente con los escritores capaces de humanizar al personaje y sacarlo de su encasillamiento histórico. Esto se debe a que la novela no examina la realidad sino la existencia, y la existencia no es lo que ha ocurrido, sino “el campo de las posibilidades humanas”. Y eso es justamente lo que consigue la buena novela histórica: convocar un infinito campo de posibilidades imaginarias que, paradójicamente, se nutre de nuestro pasado.

   El escritor español Alejandro Núñez Alonso le dedicó nada menos que una intensa tetralogía donde novela la vida de la legendaria reina asirio-babilónica Sammuramat, la Semíramis del histroiador griego Heródoto. A la primera novela “Semíramis” (1965) le siguieron “Sol de Babilonia” (1967), “Estrella Solitaria” (1973) y  cerrando con “La reina desnuda” (1974)

Núñez describe  Babilonia, Asiria, Urartu, Tiro… el Oriente contemplado en una visión majestuosa, que es a la vez una reflexión sobre el arte de la política, una meditación sobre la búsqueda de la eterna juventud y los efectos destructivos del tiempo sobre el espíritu de los hombres. ¿Cómo no sentirse fascinados por los cuadros de vida que nos presenta Alejandro Núñez Alonso en esta tetralogía? Los mercados y la vida de la gente sencilla en Babilonia, las majestuosas ceremonias en la austera capital asiria de Kalah, las montañas urarteas, las procesiones que arrastran a miles de ciudadanos a proclamar su amor a los dioses, el jubileo de Ishtar, el docto ambiente en las escuelas de escribas de Borsippa, el espectáculo del temible ejército asirio desplegando su fuerza en Elam, en Damasco, en las montañas de Urartu… Todas son manifestaciones fascinantes de un gran fresco histórico que Núñez Alonso sabe crear.

   Y junto a eso la íntima evolución de los personajes: una Semíramis obsesionada por mantener su belleza y juventud en pugna contra la muerte; el misterio que rodea a Dungui, el seguidor de Enlil; la tensión por el poder entre los gobernantes asirios y sus asociados a la fuerza en Babilonia; la lucha por el dominio entre Semíramis y su propia familia: su marido Shamshi-Adad, su hijo Adad-Nirari, y sus nietos Salmanasar IV, Ashur-Dan III, Ashur-Nirari V, reyes que manejó como títeres pues era ella la verdadera reina del imperio;  si influencia llegó hasta nombrar a su estimado “nieto” Tiglat-Pileser III(el Pul de la Biblia) justo antes de su muerte en 745aC muerte. Junto a estos reyes  decenas de intrigas  y personajes desfilan por la tetralogía, que forman en su conjunto una historia irresistible. Como nóvelas históricas son fascinantes las cuatro, pero respecto a su exactitud histórica, no se puede afirmar que Semiramis tuviese un papel tan importante, por supuesto, es la libertad y la imaginación del escritor quien la crea. Pero también es cierto  que, si  el papel  de Semiramis hubiese sido tan notable es este periodo en la realidad, al ser mujer, posiblemente su nombre fuese omitido en las crónicas asirias escritas a posteriori.

El comienzo de la metamorfosis

 Hay numerosos autores que ya vieron a Semiramis como un mito. Como Voltaire que publicó “Semíramis” o el propio Shakespeare que la menciona en su obra “Tito Andrónico“. En pintura hay que destacar los cuadros de Jean Simon Berthélemy “Semíramis inspeccionando un plan de Babilonia“, Adriaen Backer o “Semíramis recibe noticias de la revuelta en Babilonia“, Matteo Roselli.

    La relación entre el mito y la historia es de doble sentido. Existen personajes míticos que se convierten en históricos ( Podríamos citar a  Teseo, Homero o Zaratustra, quizás también Nimrud y Salomón). Así mismo, existen personajes históricos, cuya existencia esta constatada, pero su vida esta tan llena de leyendas y mitos que parece que no fuesen verídicos. (casos como Buda, Alejandro Magno, Augusto o el mismísimo Jesús de Nazaret), a este último grupo pertenece Semiramis, un personaje histórico, cuyas leyendas la han convertido en mítico.

Es difícil decidir si Semíramis fue leyenda o realidad, pero lo cierto es que la mayoría de los historiadores especialistas en Asiria y Babilonia conceden a la reina un lugar verídico entre los personajes históricos, constatando su vida a caballo de los siglos IX y VIII aC. De acuerdo con los especialistas, sobre la de la mujer histórica,  pasaría después a ser mitificada…y divinizada.

   Para explicar este proceso hay que acudir en primer lugar  a Diodoro Sículo,   historiador romano del siglo I aC. Su libro segundo de su Biblioteca Histórica  está dedicado a relatar la historia de los asirios. La historia de Semíramis explicada por Diodoro dice que se basa el relato de otro historiador del mundo griego, Ctesias de Cnido, del siglo V aC.  y su obra Pérsicas, de la que no ha llegado nada a nuestros días. Diodoro nos ofrece la historia de una forma detallada de la reina Semíramis, a la que describió como “la más ilustre de las mujeres de las que habla la tradición“.

   Según Diodoro, Semiramis fue, efectivamente,  una reina asiria, pero no la sitúa cronológicamente en una fecha absoluta. También  le atribuye la construcción de los jardines de Babilonia. Dice que varios escritores se interesaron por su leyenda convirtiéndose en la fuente de inspiración de diversos autores. El nombre de Semíramis etimológicamente tiene una variante que es Semira, la cual a su vez tiene como significado “el cielo más alto”. Por otra parte, existen algunos registros de leyendas griegas, donde se le señala como la esposa del rey Ninus, (Nimrud… ¡otra vez!) de Asiria. Varios relatos indican que esta reina tuvo que encargarse del reino de su esposo cuando éste falleció luego de un reinado de 52 años y que ella completó con 42 años más al frente.

   Semiramis tuvo por madre a la diosa llamada Derceto, una figura de origen sirio y a la cual se le conocía como la dama con rostro de mujer pero con cuerpo de pez, descripción que hoy en día tienen las sirenas y para aquellos primeros tiempos las ninfas de agua. Se dice que esta diosa abandonó a su hija Semíramis en el desierto para que muriera allí. Pero este destino no se cumplió y fue descubierta por un grupo de palomas que la adoptaron, la cuidaron y alimentaron.

    Luego de esto, cuenta el relato que fue encontrada por un pastor de nombre Simas quien la recogió y continúo con su crianza.   Siguiendo con su historia, se dice que al llegar a la adultez, contrajo matrimonio con el oficial de Nino y quien también ejercía como gobernador de Siria de nombre Oannes, a quien asistió durante el ejercicio de su monarquía. Al poco tiempo, se casó con el propio Nino, de quien se quiso deshacer años más tarde mandándolo a matar. Una vez que se sintió dueña absoluta del imperio asirio, reedificó dentro de los pantanos del Éufrates a la ciudad de Babilonia, conocida como la más bella y célebre ciudad del Oriente y todo el mundo.

    Para su protección, mandó a rodear la ciudad con grandes muros y murallas inmensas, adornando varios palacios de manera lujosa y colocando jardines colgantes, los cuales están registrados como las grandes maravillas del mundo. Luego de esta hazaña, comenzó a realizar expediciones a través de Asia, por lo que países como Media, Persia, Armenia y Arabia, que por años fueron sometidos por Nino pero luego de su muerte habían recobrado su independencia, volvieron a estar dominados.

    Tiempo después extendió su reino incorporando a los países de Egipto, Libia y todo el Asia llegando los linderos hasta la India. Estas expediciones también le valieron el reconocimiento a esta distinguida reina como una gran guerrera y aventurera. Cuentan que su reinado tuvo una duración de cuarenta y dos años y luego de esto le cedió el trono a su hijo Ninias, con quien por mucho tiempo se lo estaba disputando. La forma de su muerte aún no está clara, solo se dice que abandonó este mundo, subiendo a lo más alto de los cielos transformada en una paloma.

Diodoro incluso llega a “citar” las mismísimas palabras de Semiramis:

“La naturaleza me dio forma de mujer. Mis hazañas han superado las de los hombres más valientes. Goberné el imperio de Nino, que se extendía por el este hasta el río Hyhanam, por el sur hasta la tierra del incienso y la mirra, y por el norte hasta el país de los escitas y los sogdianos. Antes de mí, ningún asirio había visto el gran mar. Yo vi con mis propios ojos cuatro mares, y sus riberas reconocieron mi poder. Obligué a ríos poderosos a fluir según mi voluntad, y llevé sus aguas para que fertilizaran tierras que antes habían sido yermas y desiertas. Erigí torres inexpugnables; construí carreteras en caminos no hollados hasta entonces excepto por las bestias de los bosques; y en medio de estas grandes obras encontré tiempo para el placer y la amistad.”

   Diodoro concluye explicando que aquellos que suponen que su existencia es tan solo una leyenda, afirman que nació en los poemas que cantaban los juglares medos y persas. Los asirios adoraban a una divinidad femenina que era al mismo tiempo diosa de la guerra y del amor. Las palomas eran los animales a ella consagrados, y en los templos había estatuas de esta diosa con una paloma de oro en la cabeza. Se la invocaba con el nombre de Semíramis, que significaba “alto nombre”. De acuerdo con esta teoría, los poetas habrían cambiado a la diosa por una heroína, y no al revés.

        Encontramos otra leyenda de Semíramis en  Armenia. En el siglo V dC., el monje Moisés de Corene escribió su crónica en  Historia de Armenia. Explica que Shamiran es la reina asiria que  queda viuda del rey Nino y se  enamora de Ara el Hermoso, príncipe y fundador del pueblo armenio, hecho ocurrido mil años antes, según Moises de Corene. Semíramis, que ya había oído hablar del famoso y guapo rey armenio Ara,  al conocerlo, se le despertó el deseo y le pidió que se casara con ella, pero él la rechazó; al oír esto, ella reunió sus ejércitos de Asiria y marchó contra Armenia.

Y Shamiram, esposa de Nino, monarca de los asirios, cuando oyó acerca de la belleza de Ará quiso tenerlo como amigo, para que cumpliera su voluntad con prostitución, porque la fama de su belleza la había inflamado de terrible lujuria. Pues ningún varón de bello rostro como él se encontraba en aquellos días; le envió mensajeros con presentes y lo invitó a su lado, en Nínive. Y Ará no aceptó sus regalos ni se comprometió a ir a Nínive, junto a Shamiram”.

Lamentablemente para su lujuria, aunque ordenó a sus soldados que evitasen matar a Ará, el rey armenio murió en el combate:

“Después de la victoria, la dama envió saqueadores de cadáveres al lugar de la batalla para que buscaran a su amado entre los cuerpos. Hallaron a Ará entre los valientes muertos. Ordenó que lo colocaran en la terraza de su palacio”.

    La batalla se supone que ocurrió en el valle de Ararat, durante la cual Ara fue asesinado. Para evitar que la guerra con los armenios se extendiera más, Semíramis volvió a utilizar un truco que ya le había dado resultado. Como sacerdotisa, tomó el cuerpo de Ara y realizó una ceremonia para revivirlo. Al mismo tiempo ordenó que uno de sus soldados se disfrazara con las ropas el rey y dispersó el rumor de que los dioses habían revivido a Ara. Consecuentemente, la guerra terminó.

Se percibe tras este mito un trasfondo histórico interesante de las relaciones entre Armenia y Asiria,

    A Semíramis se le atribuyó la construcción de la fabulosa ciudad de Babilonia. La realidad nos indica que no fue así. Si seguimos a Beroso, un sacerdote greco-babilónico del siglo III aC, en su libro “Historia Caldea” critica a los escritores griegos por creer erróneamente que Babilonia fue fundada por Semíramis de Asiria, y “por haber cometido el error de escribir que estas maravillosas obras fueron construidas por ella”. Todos los estudios arqueológicos y epigráficos actuales, nos dicen que la fundación de los jardines  de Babilonia fue obra de Nabucodonosor II en el siglo VI aC., es decir, casi dos siglos después de la vida de Semíramis. Este jardín, de forma cuadrada tenía cuatro plethros (unos ciento veinte metros); en él había escalinatas, por las que se subía a terrazas, puestas unas sobre las otras de tal manera que ofrecía el aspecto de un anfiteatro.  Pero ¿Había en la ciudad un jardín colgante anterio….?

   Amiano Marcelino, en siglo IV dC, llega  a atribuir a Semíramis la creación de la casta de los eunucos, iniciando la práctica de castrar a los hombres jóvenes. Otros escritores medievales que también inventó el cinturón de castidad el objetivo había sido impedir que las servidoras de palacio pudieran seducir a su hijo Adad-Ninari.

Semiramis y la Navidad

     Uno de los aspectos y metamorfosis más interesantes y peculiares de Semiramis tiene que ver es por su interpretación religiosa que tiene que ver con la Biblia, en concreto en la polémica entre las dos ramas del cristianismo, la católica y la protestante. Por ello, a continuación vamos a exponer la versión que los “eruditos” cristianos protestantes dan, que da idea de la importancia que se le ha querido conferir. El libro The Two Babylons (1853), del ministro protestante Alexander Hislop, fue particularmente influyente en la caracterización de Semiramis como relacionada con la Ramera de Babilonia

    La iglesia católica ha elaborado  una complicada e inverosímil  versión del relato navideño, que no se ajusta a los evangelios, dando mucha importancia al papel de la virgen María.  Mientras,  los cristianos evangélicos o protestantes, han ido en sentido contrario a la religión católica,  resaltando sus orígenes  paganos. Para demostrar que la Navidad es una festividad pagana, repleta de significados  basados en antiguos mitos idolátricos,  que se han ido adaptando a lo largo de los siglos, pero que  ha dejado un rastro inequívoco de paganismo anticristiano. Así que las iglesias protestantes explican  el mito de la Navidad de la siguiente manera:

   El dios Nimrud se unió con su madre Semíramis, (o Isthar en otras versiones). cuando Nimrud murió, su “madre-esposa” fue quien lo sepultó. Pero Semíramis quiso mantener el poder en Babilonia y afirmó que Nimrud había ascendido al cielo y se había convertido en el sol. Desde este momento, el culto al sol se transformaría en el más antiguo del mundo. Una vez en el poder, Semíramis quedaría embarazada y afirmaría que los rayos del sol habían concebido al hijo que esperaba (una imitación de la concepción virginal de Cristo), y cuando nació, Semíramis afirmó que su hijo Tamuz era la reencarnación de su esposo Nimrud. Tamuz habría nacido exactamente en el solsticio de invierno, el 25 de diciembre en el calendario babilónico. Semíramis y Tamuz serían adorados como dioses, y con ello se instauraría uno de los cultos más antiguos de la humanidad, el culto a la madre y al hijo.

   Basados en la cultura idolátrica que emanó en Sumeria-Caldea, la Iglesia Católica Romana se refiere a María con el nombre de “la Madona”, al igual que es llamada  Semíramis, por lo que ambos nombres lingüísticos establecen cierto enlace entre María y la antigua diosa madre Baalti o Semiramis y “la Madona” del catolicismo romano. Es así como Semíramis adoptó el nombre de “La Madre de Dios” y desde ese momento comenzó a ser adorada dentro de diversas culturas con cualidades paganas, a través del tiempo y con leves variaciones dentro del sentido, por ejemplo, la reina del cielo.  Pero la persecución anti navideña no termina ahí.

   Con el paso del tiempo creció un árbol en donde Nimrud había sido sepultado. Semíramis comenzó a enseñar que su “hijo-esposo”, había encarnado en ese árbol y cada día de su natalicio visitaba su tumba y llevaba un sinnúmero de dones, colgándolos en ese árbol. Esta doctrina se propagó por todos los pueblos, siendo uno de ellos Babel y la tierra de Sinar, que posteriormente se llamó Babilonia. De esta forma vino a existir el “árbol” del natalicio de Nimrud.        Según dicha enseñanza, lo que hoy se hace en el mes de diciembre es recordar indirectamente el nacimiento de este hombre que fue un malvado y pecador. Los defensores del mito señalan que, cierto o no, en el solsticio de invierno, el árbol sagrado era cortado en memoria de la muerte de Nimrud y decorado, como un rey se adornaría. Así que, el árbol representaría a Nimrud y decorarlo es un símbolo de adoración al dios pagano. 

    Dejando a un lado el significado y la importancia  que a da a María, la madre de Jesús, en los evangelios las dos ramas del cristianismo, hemos de centrarnos en el Antiguo Testamento, y si encontramos alguna referencia. El término “reina del cielo” aparece en   el libro de Jeremías en el capítulo 7 y el 44. y era una de las deidades paganas que Israel adoraba antes de ser destruida en 587 aC.  Era tan generalizada la fiesta que se le celebraba que toda la familia participaba en ella: hijos, padres y mujeres. Yahveh le dijo a Jeremías que no orase por ellos porque adoración iba en contra de él:

 “Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.” (Jeremías 7:18)

Y cuando Yahveh les advirtió, por medio de Jeremías, que se apartaran de los dioses extraños ellos junto con sus mujeres respondieron:

 “Ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.  Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos.” (Jeremías 44:17,18) Ellos creían que dicha diosa les daba el pan y les hacía tener paz.

    Así pues, según fundamentalistas evangélicos, la Navidad sería un engaño macabro ideado  para llevar a muchos hacia la adoración disimulada al Sol (Nimrud), a Tamuz (hijo de Nimrud y Semíramis) y a Ishtar (Semíramis), dioses paganos. Tal forma de pensar cuenta con muchos adeptos entre los evangélicos, los cuales niegan la encarnación de Cristo, la segunda persona de la Trinidad y la divinidad de María. También puede observarse tal enseñanza en algunos grupos cristianos judaizantes, los cuales buscan etiquetar como pagano todo aquello que no sea judío en su origen.

Semiramis, símbolo emblemático a través de los siglos

Además de todas las reseñas de tipo histórico, novelesco, míticas y religioso citadas a lo largo de este articulo,  las referencias a Semiramis son infinitas a lo largo de la historia, veamos las más destacables:

   En la literatura encontramos, en el Libro IV de Las metamorfosis de Ovidio aparece como la gran constructora de una muralla. Semíramis aparece nombrada en La Divina Comedia de Dante como emperatriz con muchos súbditos y desenfrenada en el vicio de la lujuria.

La poeta francesa Christine de Pizan le dedicó el capítulo XV de su obra La ciudad de las damas en 1404. En él, Razón habla a Cristina de Semíramis, reina refundadora de Babilonia y heroica guerrera.

En la tragedia Tito Andrónico de William Shakespeare, varios personajes  se dirigen a Tamora, emperatriz de los godos, como Semíramís, para señalar que es  cruel, poderosa y lujuriosa.

El escritor valenciano Cristóbal de Virués (siglo XVII) escribió una tragedia denominada La gran Semíramis. Calderón de la Barca escribió La hija del aire sobre el mito de Semíramis.

Semiramide, es una tragedia del filosofo francés Voltaire de 1750, que luego fue adaptada como libreto de divesas óperas, posiblemente la obra sobre Semiramis más polular.

Y ya en el siglo XX, tenemos Sémiramis, (1934)  un drama escrito por Paul Valéry. En la obra teatral Las sillas de Eugène Ionesco, de 1952, Semíramis es el nombre de una de las protagonistas, una anciana de 95 años.

     En la pintura, desde el Barroco al siglo XX la representación de Semiramis está en innumerables obras.  Aristas que la representaron en diferentes fases de la vida del mito fueron: Matteo Roselli en 1625; Guido Reni en 1640; Il Pdovinino en 1646; Antoine Houasse en 1676; Adriaen Backer en 1680; Luca Giordano en 1696; Jean Simon Berthélemy en 1783(“Semíramis inspeccionando un plan de Babilonia”);Henry Fueger en 1803; Chistian Kholer en 1852; Edgar Degas pintó, posiblemente, en 1861 la representación más famosa de la reina asiria; “Semiramis construyendo Babilonia”; Cesare Saccagui en 1992 o Isabelle Le Pons en 2015.

La música, especialmente la clásica, también hay multitud de obras a dedicada a la reina asiria: Semiramide, estrenada en Bérgamo en 1776, la primera ópera de Josef Mysliveček ; Semiramide (1799), ópera de Domenico Cimarosa. La ópera del portugués Marcos Antonio da Fonseca, La morte di Semiramide en 1803. Semiramide  una ópera en dos actos de Gioachino Rossini en 1823, basado en la tragedia Sémiramis, de Voltaire.

En el siglo XX y XXI encontramos a Arthur Honegger que compusó la  música en 1934 para el «ballet-pantomima» del mismo nombre de Paul Valéry, fue reestrenada en 1992 después de muchos años de abandono. La banda de rock progresivo italiano de los años 70 «Semiramis» se llama por esta mítica reina. En la canción «Illuminati» de 1998 del grupo musical Malice Mizer, aparece referido parte del mito. En la canción «Babilonia eterna» de la opera-rock  Legado de una tragedia II, Semíramis aparece en un diálogo con Memnón, es de 2014 del compositor español  Joaquín Padilla

  Respecto al cine, no abundan las películas centradas  las civilizaciones que surgieron en Mesopotamia. Por ello, solo encontramos dos películas italianas, una de 1954 “Semiramis esclava y reina” dirigida por Carlo Ludovico Bragaglia y “Io Semiramide” (traducida en España como Duelo de Reyes) de Primo Zeglio  en 1962.

   Aparte de estas obras de pictóricas antes mencionadas, en la actualidad hay infinidad de representaciones y comics de Semiramis   como  el prototipo de heroína  femenina de una belleza humanamente casi imposible. Una criaturas de fantasía,  de unas curvas sumamente eróticas que desprende un poder de seducción sobrehumano  ¿Puede un dibujo despertar tantas pasiones cómo una persona real? Seguramente sí. Y es que todo el que sea amante de los cómics admitirá que en alguna ocasión habrá tenido fantasías más o menos voluptuosas con las heroínas de los tebeos.

En los mangas japoneses Fate de typemoon Semiramis aparece como un “servant”, siendo una doble invocación de las clases “assasin/caster”.

Como no podía ser de otro modo, también hay un videojuego llamado Capcom Resident Evil Revelations, donde uno de los tres buques de la organización terrorista Il Veltro, el Queen Semiramis, lleva el nombre de esta reina.

  Pero aún hay emblemas de Semiramis aparte de las artísticas:

 Semíramis, es un asteroide (584) descubierto el 115 de enero de 1906 por A. Kopff en el observatorio  de Heidelberg-Königstuhl, Alemania. Tiene un diámetro de 54 Km.

Semiramis, fue el barco de bandera griega que  en 1954 repatrió desde la URSS a los prisioneros supervivientes de la División Azul española que habían combatido junto a las tropas alemanas en la II Guerra Mundial.

Botánicamente Semíramis, (coreopsis tinctoria) es una planta anual de la familia de las Angiospermas .

 Por último Semiramis es el nombre de  hoteles  en El Cairo, Marrakech, Tenerife, Chipre y otros lugares.

1-Jardines Colgantes de Babilonia; 2- la Sexy Semiramis del manga Fate de typemoon; 3-Hotel Semiramis de El Cairo; 4-Flor Semiramis,coreopsis tinctoria; 5-Portada de la opera Rock El Legado de la Tragedia, 2014

Conclusión

    Realmente el nombre de Semiramis es abrumador, fascinante. ¿Puede existir alguna explicación hermenéutica,  aparte de sea un nombre simplemente sugerente o bonito?

     La auténtica Shammuramat, reina de Asiria, o la mitificada y divinizada Semiramis, es un ejemplo muy claro de como todo mito proporciona una suerte de testimonio en el tiempo presente, a expensas de un tiempo pasado que, culturalmente en una determinada comunidad, es considerado como originario, tiempo arqueológico. Pero, ello no es lo mismo que asimilar abiertamente mito e historia y pretender que los mitos rindan cuenta del pasado y, por eso, deban ser interpretados y analizados de acuerdo a la presunta “verdad histórica” de la que se supone dan cuenta.  Aunque se pudiera considerar al cuento sagrado o mito como un auténtico registro histórico del pretérito, el pensamiento mítico no considera al pasado de la misma manera que el pensamiento racional concibe a la historia. Si bien la asimilación de mito e historia toma al mito en mayor consideración que como una mera ficción, en tanto que no lo considera como una falsedad o una sinrazón, cabe objetar que, para el creyente, el relato sagrado, o mito, remite a un pasado que no es un pasado muerto, sino una realidad viva o, mejor dicho, re-vivida o re-creada a través del ritual que el mito sustenta. Esto nos conduce a un inevitable tratamiento el término realidad que nos permita entender qué sentido posee la historia para el pensamiento mítico.

BIBLIOGRAFÍA:

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-Lara Peinado Federico: Diccionario Biográfico del Mundo Antiguo: Egipto y Próximo Oriente, Editorial Aldebarán (1998),

-Lévi-Strauss, Claude: Cuando el mito se convierte en historia, el mito y significado, Ed. Alianza, Madrid, pags. 62-65

-Nuñez Alonso,  Alejandro: Semiramis Vol.1 1965 (Ed. Nabla,  2008)

Webs:

-nuevatribuna.es/articulo/historia/semiramis-realidad-leyenda Fayanás Escuer, Edmundo 2015

-themaskedlady.blogspot.com/2013/01/la-reina-semiramis.html

-google.com/search?sxsrf&source=univ&tbm=isch&q=Semiramis+en+la+pintura

-pinterest.es/balaobenitez/historia-semiramis/

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