A MAHER LE DUELE EL SUEÑO

LA TUMBA DEL REY, MANUSCRITO NOVENO

A veintisiete leguas antes de llegar a Tadmor, montaron las tiendas para pasar la noche.

Sin embargo esa noche no pudo soñar con el Gran templo de Isthar y con la mujer que lo había hechizado muchos años antes.

Porque esa noche, precisamente esa noche, Maherhasbaaz fue transportado a los cielos para presentarse en el trono de Jehová.

 Maher observó a cuatro serafines  dentro de unas ruedas sobre éter. El aspecto de las ruedas y su estructura era semejante al color del crisólito. Las cuatro tenían un mismo aspecto; su apariencia y su estructura eran como una rueda metida en otra. Sus aros o llantas eran altas y espantosas, y llenas de ojos alrededor en las cuatro. Cuando  andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando  se elevaban de la tierra, las ruedas se elevaban. Hacia donde el serafín las llevaba, ellas iban; hacia donde las llevaba el espíritu, las ruedas también se elevaban tras ellos, porque el espíritu de los serafines estaba en las ruedas.

La voz de Dios retumbó en toda la bóveda celestial:

—Has acumulado muchos años y experiencia en el mundo, hijo de Isaías, has visto y leído muchas cosas, pero tu sabiduría te ha llevado a recopilar una historia[1] no demasiado apropiada a nuestros intereses. ¿Por qué has escrito la historia de mi pueblo y la tuya con tanto prejuicio?-

Mi perplejidad me paralizó unos minutos, pero no debía perder la oportunidad de debatir con Dios:

—Porque el mal existe—Le respondí—. Todos los seres  conocemos el sufrimiento. Dios, que todo lo sabes, no debes ignorarlo.

—Sí, por supuesto ¿Y bien, cual es la cuestión?— volvió una voz atronadora que me quería atemorizar.

—Una de dos, o quieres suprimir el mal y no puedes, o puedes suprimir el mal y no quieres.

—A veces pienso que en vez de ser hijo de mi gran Profeta Isaías, eres retoño del Innombrable, el Gran Blasfemo. Has de saber que comparto los dolores que sufre la humanidad y solo deseo que el bienestar reine en la tierra. Soy el Dios Todopoderoso, el Dios Creador, el Dios Único. El Dios de dioses.

—Entonces, ¿estas impotente al no poder suprimir el mal? si tienes el poder para suprimir el mal, sería suficiente que lo quisieras, para que el mal fuera abolido. Eres todopoderoso, ¿es que no lo quieres suprimir, es que no eres infinitamente bueno?

— ¡Cuanta paciencia he de tener con el imperfecto humano en sus elucubraciones…! Es que no entiendes. Es el hombre el responsable.  No creé a los seres humanos para el sufrimiento. Pero al oponeros a mí por el pecado, entró el sufrimiento al mundo, así como la muerte y las enfermedades. Pero yo, que soy infinitamente bueno, cambio las cosas “malas” en buenas, cambio vuestro sufrimiento en ganancia y premio… para la vida eterna en el cielo.

—Bueno, en realidad Dios, si eres responsable del mal ya que, en teoría, eres el responsable de todo; recuerda el dicho que aluden siempre tus creyentes: “No cae una hoja de un árbol al suelo sin el consentimiento de Dios”… Si esto es cierto, sería lo mismo que decir “No peca un hombre en el mundo sin el consentimiento de Dios”—. En ese momento esta yo muy  resentido.- ¿Y qué me dices innumerables ocasiones, escritas por mi padre de tus acciones en el mundo, que  eres capaz también de hacer el mal, ejecutando a “enemigos” o a quien no  obedece tus  a leyes? Eres el responsable directo de destrucción, mandas fuego, agua o rayos ejecutores ¿Verdad?

Dios cerró sus párpados entonces y suspiró como quien se está armando de paciencia. Después dirigió su cabeza a la izquierda donde se hallaban los tres Arcángeles principales, y conversaron unas palabras en un idioma que Maher no entendía.

Uno de los Arcángeles se dirigió a Maher y le indicó que tomara asiento en una tosca silla de madera de cedro que allí estaba. Se sentó, el Arcángel indicó a un querubín escanciador que  llenara un  cáliz de ambrosía. Dios, con un gesto le invitó a que probara su bebida favorita. Mientras Maher tomaba el primer sorbo, dios le contestó:

—Hijo mío, ciertamente, os amo… y os amo mucho, muchísimo más de lo que podéis imaginarnos, pues os amo infinitamente. Pero sucede que a veces creéis que Dios no os ama, porque no os ama como vosotros creéis que os debe amar. Pero yo, Dios, no creé el mal. El mal es independiente de mí.

—Ya… Esa aseveración no es para nada correcta, lo sabes dios y el que nos está leyendo en este momento se dará cuenta perfectamente: eres el Creador de todas las cosas, todas; por lo que si  dices que  tú, Dios no creaste el mal, entonces hubo algo que Dios no creaste, por lo que se rompe la premisa de que eres el creador de todo.

—Debo decirte hijo mío que no soy responsable del mal en el mundo, es el hombre al pecar quien introdujo el mal. Recuerda que yo os cree para ser perfectos. Es el hombre con su orgullo y avaricia quien permitió que el mal dominase.

—Este razonamiento es algo retorcido, ¿No? Creas al hombre con la capacidad de hacer el mal, pero no eres responsable. Pero volvamos al pecado original, basándonos en tu historia de la Creación, suponiendo que sea cierta punto por punto,  el mal entró en el mundo por culpa del pecado original… ¿Acaso Dios, no sabías que Adán y Eva pecarían?

—Bueno, bueno, mis caminos son incognoscibles y herméticos para ti, sencillo humano. Voy a intentar explicártelo para que lo entiendas.  Puesto que  Soy Omnisciente, yo si lo sabía en realidad. Pero recuerda que también os di libre albedrío. Ellos pudieron elegir no hacerlo.

—Espera, espera, sabías que ellos pecarían pero al mismo tiempo ellos eligieron. ¿Cómo pueden elegir algo que ya  sabías que ocurriría? ¿No es algo contradictorio eso?

—Uhmmmm….Sé  esto te puede sonar extraño… pero recuerda,  tengo mis razones para hacerlo; jamás unos simples humanos como vosotros podéis entender mis decisiones. Sólo YO sé lo que más os conviene. Y a veces las cosas que consideráis “malas” son todo lo contrario: muy buenas. Tal vez mucho mejores que las que consideráis “buenas”. No podéis medir las cosas de Dios con medidas terrenas, sino con medida de eternidad.

—Déjame adivinar, dirás: “Los caminos de Dios son misteriosos”. Todo lo malo existe para apreciar las cosas buenas. Eres el Padre que deja que sus hijos cometan sus propios errores para que así aprendan de ellos. Dios es justo y bueno. Eres todo amor, sólo que a veces hay que castigar a los hijos cuando se portan mal- Maher habia decidido el cinismo como única salida. Pero el endiosamiento no entiende de subterfugios.

—¡Así es…! veo que ya estas entendiendo como funciona Dios. Qué bueno que el espíritu santo te comienza a iluminar el entendimiento… ¡Cómo os cuesta aceptar un sufrimiento, una enfermedad! Y en el plan de Dios mucho bien proviene del sufrimiento. Te preguntaras, hijo mío, si dios es Justo, y te digo más, Justo no, justísimo, seguro.  Sí,  YO SOY justo y MI justicia es para siempre. Hice una creación limpia y justa, para un hombre que era espíritu y era bueno, pero el hombre escogió vivir en las condiciones que vemos en la actualidad, por lo tanto esas condiciones desastrosas de vivir son las condiciones que vosotros quisisteis y que culpa tengo yo que algunos quieran nacer en cunas de oro y otros en la miseria, y que culpa tengo yo  de las enfermedades, dolor, aflicción, y la muerte. El presente mundo no representa para nada el mundo que  cree para que el hombre viviera. En tu nacimiento a este mundo de miseria esta seguido de la iniciativa de que seamos nosotros los que tratemos de buscar de Dios pero desgraciadamente no lo hacéis. En tales casos, hay que preguntarse ¿Qué puedo hacer yo, pobre Dios, que no sea  ver como os destruís vosotros mismos?

— ¡Basta! ¡No puedo más, “rey inmortal”, mereces una tumba!— gritó Maher

El carro de fuego de Elías lo volvió a transportar a la Tierra al amanecer. Durante el largo  y reseco trayecto hasta llegar a Jerusalén, Maher  tuvo tiempo de meditar  en lo que le había sucedido o soñado.

Mientras más meditaba, más inmensamente satisfecho se sentía y una paz interior que jamás se habia antes en su vida, por fin. Sabia con toda certeza que habia vencido a Dios, el rey inmortal del mundo, y con su testimonio habia iniciado su tumba. Algún día otros hombres matarían definitivamente a Dios y lo llevarían inexorablemente  a la tumba por Maher vislumbrada; se libraría así la humanidad del tirano que tenía tantas caras como hombres le adoraban.

Maher intentó seguir el hilo de los razonamientos del “Inmortal”. Los que nacen con enfermedades son así porque  Él ha permitido y eso lo tenemos que respetar y cuidado no digas que son errores porque  no comete errores al igual que los malformados. Los niños que mueren  por nuestra culpa porque el mundo está mal arreglado unos países tan ricos y unos tan pobres pero no por culpa suya, si no por culpa del pecado humano porque muchos piensan en tener riquezas y comprarse  una casa…sin pararse a pensar que hay gente que no puede ni comer. Todas esas personas que viven en la calle no son por injusticia de dios,  porque “es amor”. Aun así, que haya gente que vive en la calle es injusto, pero nunca por la injusticia de dios.  

Todavía resonaba en su cabeza el argumento más cínico y desvergonzado de Yahvé: “Recuerda que Dios es amor y nunca nos da cargas que no podamos soportar. Aunque hay cosas que no podamos entender, como lo de personas que viven en la calle, recuerda nada  es por culpa de Dios, nunca.”   Asombroso e inverosímil tanta desfachatez.


[1] Esta “Historia” de los mitos del Antiguo Testamento  no ha llegado a nuestros días. Sin embargo se sabe que se titulaba “La Tumba del rey” y su última copia ardió en el incendio de la biblioteca de Alejandría en el año 391 DC ordenada por el patriarca cristiano Teófilo. Sin duda fue  el fundamento  para que San Jerónimo realizara su copia de la actual Biblia, adaptándola a los propósitos católicos. Centenares de obras eruditas a lo largo de los siglos  sustentan   esta afirmación. citaremos dos ejemplos sobresalientes:“De Principiis Theologiae” (1323) de Guillermo de Ockham,  y “Sereis como dioses” (1966) de Erich Fromm.

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