15.-JONÁS, EL PROFETA DE DIOS QUE DESAFIÓ A DIOS


JONÁS EN LA CIUDAD DE NÍNIVE

 “La palabra de Yahveh fue dirigida a Jonás, hijo de Amittay, en estos términos: «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella que su maldad ha subido hasta mí.» Entonces Jonás se levantó para huir a Tarsis, lejos de Yahveh, y bajó a Joppe, donde encontró un barco que salía para Tarsis: pagó su pasaje y se embarcó para ir con ellos a Tarsis, lejos de Yahveh.”(Libro de Jonás, capítulo 1:1-3)

 Este es el comienzo del libro de Jonás, donde su autor habla sí mismo en tercera persona. Dios mismo habla con Jonás y le ordena que vaya a Nínive, la ciudad más importante del imperio asirio, y proclame  contra ella debido a su impiedad. Jonás es un profeta de Yahvéh. ¿Qué hacen los profetas? Predican, advierten, pronuncian juicio, llaman a la gente al arrepentimiento.  Este es un profeta, esto es lo que los profetas hacen.

    1,Pero en lugar de dirigirse  hacia Asiria,  al Este,  a Nínive, Jonás se sube a un barco  con rumbo  a Tarsis (España). O sea totalmente en dirección opuesta, al Oeste, no se lo piensa a la hora de desobedecer a Dios.  Quiere cruzar todo el Mediterráneo y llegar a la tierra que se une con el Océano Misterioso (Atlántico).  Extraño comportamiento para un profeta del “dios verdadero”, Yahveh.          Sin embargo,  rápidamente va a aprender que los designios de Yahvéh hay que cumplirlos: a los pocos días de travesía, es lanzado por los marineros al mar, tragado por una ballena, donde permanece tres días en su vientre, se arrepiente de su desobediencia, Yahvéh hace que la ballena le arroje a una playa y  cumpla con su misión de ir a Nínive. (Jonás Cap.1:4 a Cap. 2:10)3,4,      5,

   Él no quiso ir a la capital asiria,  junto al rio Tigris. En tiempos antiguos se supone que tenía una población de 600 mil habitantes, una ciudad excepcionalmente grande. Y todo ninivita, todo asirio en definitiva, hasta donde a Jonás conocía, era un enemigo pagano y representaba toda la maldad, y todo lo que Israel odiaba.

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Por segunda vez fue dirigida la palabra de Yahveh a Jonás en estos términos: «Levántate, vete a Nínive, la gran ciudad y proclama el mensaje que yo te diga.» Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra de Yahveh. Nínive era una ciudad grandísima, de un recorrido de tres días. Jonás comenzó a adentrarse en la ciudad, e hizo un día de camino proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.»” (Jonás 3:1-4)

   6,Era la capital de Asiria, a su vez el reino más poderoso del mundo en el siglo VIII a. C. El rey de Asiria salía en primavera de su palacio de Nínive con sus cientos de millares de asirios armados en alegre expedición, hacía temblar al mundo, saqueaba cuatro imperios, volvía con un botín interminable de riquezas y esclavos, y lo añadía como un barrio a la capital. La gente venía a ver el portento, y se añadía otro barrio más, así hasta formar, en un siglo, una ciudad de tres días de recorrido, y poblada de reyes cautivos y esclavos, riquezas, monumentos, mercaderes y soldados.

   Palacios, templos al panteón asirio y grandes casas eran construidas en aquella época de auge del imperio. Los escribas se jactaban de leer las artísticas tabletas de Sumer, que le precedían en milenios.  Se escribía, por ejemplo, la versión neoasiria del poema de Gilgamesh, que se tradujo enseguida a otras lenguas.

Y entre tantísima gente curiosa y cautiva, llegó Jonás a Nínive, que medía tres días de recorrido, y se adentró a lo largo de uno entero en la ciudad inmensa proclamando el mensaje de su dios, de Dios, en un país con cientos de dioses.

 A ojos de Jonás Nínive era tan impía como lo era de impresionante. Los asirios eran brutales, masacraban a sus enemigos, mutilaban a sus cautivos, se sabía que desmembraban y decapitaban, quemaban a la gente viva. Formas indescriptibles, crueles de tortura, caracterizaron su conducta hacia sus enemigos. Y representaban un peligro claro y evidente en contra de la seguridad nacional de Israel. Él debe estar llamando a la gente a cumplir con este ministerio de proclamar al Dios verdadero a las naciones, y él mismo no lo quiere hacer. Parece como si, en un sentido, Jonás es enviado a Nínive para avergonzar a Israel, para avergonzar a Israel.

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Pero entonces ocurre algo inconcebible, milagroso…divino:

 “Los ninivitas creyeron en Dios: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor.  La palabra llegó hasta el rey de Nínive, que se levantó de su trono, se quitó su manto, se cubrió de sayal y se sentó en la ceniza. Luego mandó pregonar y decir en Nínive: «Por mandato del rey y de sus grandes, que hombres y bestias, ganado mayor y menor, no prueben bocado ni pasten ni beban agua. Que se cubran de sayal y clamen a Dios con fuerza; que cada uno se convierta de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos. ¡Quién sabe! Quizás vuelva Dios y se arrepienta, se vuelva del ardor de su cólera, y no perezcamos.» Vio Dios lo que hacían, cómo se convirtieron de su mala conducta, y se arrepintió Dios del mal que había determinado hacerles, y no lo hizo.”          (Jonás 3:5-10)

    Uno podría preguntarse ¿Pero bueno, qué es lo que pasó? ¿Dónde estaban los dioses asirios Ashur,  Shamash, Isthar, Anu, Enki, Ninurta, etc… etc…?¿En un solo día de predicación los ninivitas se convencieron de que el dios de una pequeña nación iba a destruirles? Quizás sí… antes caer en el cinismo o  descredito bíblico, supongamos que los asirios eran tan, tan religiosos que si alguien les venía con ese mensaje de que ayunaran para salvarse, ¿Por qué no hacerlo? Es como si dijeran “pongamos la venda antes de la herida” o “el casco antes de que se desparramen los sesos”, es decir, que el celo religioso  podría haber obrado esta prevención.  No cuesta tanto ser cándido, y creer que se puede tener fe.

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    Pero aún hay más, la última frase del texto es muy chocante,  pues dice que, al cambiar los asirios de su mala conducta,  Dios se arrepiente del mal que habia determinado hacerles, y no lo hizo ¿Puede dios arrepentirse de algo como si se hubiera equivocado o no estuviera seguro de sus designios? El arrepentimiento es un sentimiento bastante humano, por cierto. En fin, el caso es que  la ciudad entera se retractó y creyó. Y fue perdonada, y redimida.

¿Es posible creer en la historia de Jonás y aceptar como reales las situaciones que presenta? Dado que casi la mitad de su contenido expone milagros, además de omitir datos de importancia,  ha generado un lógico escepticismo sobre su historicidad y ha llevado a considerarlo alegoría, un Midrash judío, enseñanzas contadas en forma de historias, que se explican cómo parábola.

  Ahora bien, se sabe que  la percepción negativa de la antigua  Asiria ha sido transmitida a través de los relatos bíblicos e, independientemente del rigor  que la Biblia hace de los acontecimientos, los asirios ciertamente siempre ejercieron el papel de adversarios de Israel. Pero no siempre, el libro de Jonás da a entender que una vez los asirios fueron “humanos y píos” y fueron gobernados por un buen rey ¿Quién pudo haber sido este buen rey asirio que confió en Yahvéh, un caso único en la historia de Asiria?

¿Fue Adad-Nirari un rey monoteísta?

     Si nos guiamos por la discutible cronología, quizás fue durante el reinado de Adad-nirari III cuando se comisionó al profeta Jonás que fuera a Nínive, la capital de Asiria. Como hemos visto, como resultado de su advertencia de la inminente destrucción que los iba a sobrevenir, todos los habitantes de la ciudad, incluso el rey, se arrepintieron.  Puede que en aquel tiempo el rey de Asiria fuera, aunque esto no se sabe con certeza.

En 805 aC, Adad-nirari III tomó las riendas del poder de manos de su madre, Semiramis. Invadió el Levante y sometió a los sirios, los fenicios, los filisteos, los israelitas, los nefitas y los edomitas. Entró en Damasco y forzó tributo a su rey Ben-Hadad III. Después se giró hacia Irán, y dominó a los persas, medos y urarteos, penetrando hasta el mar Caspio. Sus próximos objetivos fueron las tribus caldeos y Sutu del sureste de Mesopotamia, a quien conquistó y redujo a vasallaje.

   estela de adad nirariAdad-Nirari III reinó sobre el imperio asirio entre los años 805 y 782 a. C. aproximadamente. La estela de Saba’a , que representa algunas de las campañas de Adad-Nirari, fue descubierta en 1905 en las montañas de  Zawiya , en Siria.  La estela data aproximadamente del año 800 aC. y ofrece uno de los primeros registros arqueológicos del nombre Palestina (Pa-la-áš-tu). La inscripción menciona un ataque asirio contra el rey de Aram y los detalles del tributo final recibido. La traducción de la estela es la siguiente: “En mi quinto año de reinado, cuando me asenté en el trono real de poder, movilicé (las fuerzas de mi) tierra. Di la orden a los ejércitos de Asiria, ampliamente desplegados, de avanzar contra Palashtu (Palestina). Crucé el Éufrates en su momento de mayor caudal. Los reyes desplegados y hostiles que en tiempos de Shamshi-Adad, mi padre, se rebelaron y no entregaron sus tributos. Bajo el mando de los dioses Ashur, Sin, Shamash, Adad e Ishtar, mis aliados cayeron aterrorizados a mis pies y recibí sus tributos. Di la orden de marchar contra Aram, las ciudades de Mari, Ishutup  y  Damasco, su ciudad real. Recibí 100 talentos de oro y 1.000 talentos de plata”.

La fecha y el contenido de esta estela tienen algunos datos interesantes  para el relato bíblico. Es decir, la campaña de Adad Nirari en Siria registrada en la estela fue “adaptada”  a los intereses del dios Jehová haciéndolos, aunque sin mencionar el nombre del rey asirio. Así, en 2º Reyes 13:1-5 leemos:

 “En el año veintitrés de Joás hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar Joacaz hijo de Jehú sobre Israel en Samaria; y reinó diecisiete años. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y siguió en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; y no se apartó de ellos. Y se encendió el furor de Jehová contra Israel, y los entregó en mano de Hazael rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo. Mas Joacaz oró en presencia de Jehová, y Jehová lo oyó; porque miró la aflicción de Israel, pues el rey de Siria los afligía. Y dio Jehová salvador a Israel, y salieron del poder de los sirios; y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes”.

  Para fechar reinados y acontecimientos, el texto bíblico utiliza  nombres de reyes que lo hacen bastante confuso. Pero el caso es que Joacaz de Israel parece que reinó entre el 814-798 aC. Por lo tanto, si Adad Nirari hizo su campaña en Siria en “su quinto año”, es decir el año 800 aC. Podríamos establecer un paralelismo cronológico entre la estela de Saba’a y el relato de la Biblia. Imaginemos que el libertador sin nombre que salvó al reino de Israel de la opresión y la amenaza de los arameos no sea otro que el mismísimo Adad-Nirari III. ¿Pero fue antes o después que Jonás fuera a Nínive? ¿Dirigió entonces Jehová al rey asirio?

 Por razones desconocidas, Adad-Nirari III inició una poco conocida revolución monoteísta, eligió a Nabu, el dios asirio de la alfabetización, los escribas y la sabiduría, como el único dios que debía ser adorado.

 En su libro titulado “El mundo antiguo desde 1400 a 586 aC.”, el apologista adventista Francis Nichol hace la siguiente observación: “hubo una extraña revolución religiosa en tiempos de Adad-Nirari III, que puede ser comparada con la del faraón egipcio Akenatón. Por alguna razón desconocida, parece que Nabu (Nebo), el dios de la ciudad de Borsippa, fue proclamado dios único, o por lo menos dios principal del imperio. Se erigió un templo a Nabu en 787 a. C. en Calah (también conocida como Nimrud), y en una de las estatuas que uno de los gobernadores dedicó al rey aparecen estas significativas palabras: “confiad en Nabu, no confiéis en ningún otro Dios”.

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Nichol sigue afirmando: “el lugar preeminente otorgado a Nabu en la vida religiosa de los asirios se revela por el hecho de que no hay ningún otro dios que aparezca tan a menudo en nombres personales. Esta revolución monoteísta tuvo como una vida tan corta como la revolución de Atón en Egipto. Los adoradores de las divinidades nacionales asirias se recuperaron rápidamente de su impotencia, volvieron a ocupar sus lugares privilegiados y suprimieron a Nabu. Esta es la razón por la que se sabe tan poco acerca de los eventos ocurridos durante la época de la revolución monoteísta. La cronología bíblica ubica el ministerio de Jonás en la época de Jeroboam II de Israel, que reinó entre los años 793 y 753 a. C. Por lo tanto, la misión de Jonás a Nínive pudo haber ocurrido durante el reinado de Adad-Nirari III, y pudo haber tenido algo que ver con su decisión de abandonar a los viejos dioses y servir sólo a una deidad. Sin embargo, esta explicación sólo es una posibilidad seductora, ya que el material de ese período es tan escaso y fragmentario que aún no es posible conseguir una reconstrucción completa de la historia política y religiosa de los asirios durante el periodo del que estamos hablando”.[1]

   Según esta hipótesis, si de hecho Adad-Nirari III es el rey de Nínive, parece razonable concluir que, al enviar a Jonás, el Dios de Israel tendió su mano de misericordia al mismo rey que antes había librado a Israel de la opresión de los arameos. El mensaje de Jonás llevó a la población de Nínive al arrepentimiento y, en su conversión al monoteísmo, tal vez identificaron al Dios de Jonás con Nabu. Aunque es difícil decir con certeza exacta si esta es realmente la naturaleza de los eventos que se desarrollaron, no deja de ser una posibilidad atractiva para cualquier creyente. Una historia perfecta para el mensaje bíblico.

    Sin embargo, es precisamente otro  texto bíblico que podría indicar que el “rey de Jonás” no fuese Adad-Nirari III. En 2º Reyes 14:25 leemos que “Jeroboam II restableció las fronteras de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar de  Arabá, según la palabra que Yahveh, Dios de Israel, había dicho por boca de su siervo, el profeta Jonás, hijo de Amittay, el de Gat de Jéfer”

    Aquí tenemos la  única mención del profeta Jonás, fuera del libro a él atribuido. Dice que Jeroboam II, que reinó entre 786-746 aC extendió el reino de Israel gracias a Yahveh, destacando el papel de Jonás en el mensaje. Y aunque Adad Nirari y Jeroboam coincidieron solo unos años, parece contradictorio que Israel se convirtiera en un reino tan extenso durante el reinado del rey asirio. A menos que Asiria entrará en algún tipo de crisis, lo que da lugar  a otros  candidatos para el “rey de Nínive”[2]

Años de inestabilidad e inquietud en Asiria

   Existen registros cuneiformes que certifican que para el siglo VIII a.C. los asirios habían perdido influencia política y militar. Es probable que durante gran parte de la primera mitad del siglo VIII Nínive haya sido la capital de Asiria, lo que explica por qué Dios  comisionó a Jonás allí y no a otras de sus dos capitales (Assur y Calah) u otras ciudades.

Los principales problemas que Asiria afrontaba durante este periodo, resaltando los siguientes:

     La  expansión  del reino Urartu por el norte y occidente, a la que Asiria no puede hacer frente por estar ocupada en disputas internas, crisis económica o por luchas en otros frentes. Encontramos continuas referencias a campañas contra Urartu de los reyes asirios, pero no parecen haber afectado excesivamente a la política urartea consistente en lograr el aislamiento de Asiria. Asiria  no dispone de la fuerza suficiente como para llevar a cabo la tradicional política del control militar directo sobre los pueblos vecinos. En su lugar debe conformarse con mantener a los pocos seguros gobernantes de estos principados con este tipo de tratados para evitar el control urarteo en este territorio. A diferencia de los anteriores reyes urarteos, Sarduri II (774-754 aC) se atreve a atacar los más directos intereses asirios: los reinos neohititas de Malatya y Kummukh son derrotados y sometidos, estableciendo una alianza anti asiria con los reinos de Arpad y Gurgum.

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     Un eclipse solar total. Los registros muestran que los asirios relacionaron ampliamente los eclipses con situaciones de especial importancia… que apuntaba a un gran desastre público, y mientras afectaban a los individuos, las predicciones no estaban dirigidas a ellos, sino al país en general, a la familia real y a los nobles, y al derrocamiento de la dinastía y la ciudad. Un eclipse considerado como la fecha astronómica más temprana en la historia asiria, ocurrió en el epónimo de Bur-Sagale, gobernador de Guzana en el décimo año de Ashur-dan III, calculado el 15 de junio de

763 aC., significativamente durante el reinado de Jeroboam II de Israel y la vida de Jonás “hijo de Amitai”.

  Terremotos. Los asirios también atribuyeron los terremotos a la ira divina, y como instrumento de juicio que afectaba el gobierno de su rey. El libro de Amós indica que un terremoto tuvo lugar en los días de “Uzías rey de Judá y en días de Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel” (Am 1:1), y probablemente se dejó sentir en Asiria, pues los datos históricos así lo revelan en el tiempo de Salmanasar IV, y durante el mes de Siwan (mayo-junio) en el reinado de Assur-dan  (contemporáneo de Jeroboam).

   Hambre. El hambre y las epidemias fueron otra señal de la ira divina que podría conducir al arrepentimiento en masa y al duelo para evitarlos, puede no ser coincidencia que en el reinado de Ashur-dan III, en las listas epónimas, hay varias referencias al término hambre que prevaleció durante siete años.

   La evidencia histórica demuestra  el hecho de que las cosas no iban bien para los ninivitas aproximadamente en el momento en que Jonás sirvió como profeta (la primera mitad del siglo VIII). Las pérdidas militares y diplomáticas a nivel internacional se combinaron con el hambre y los levantamientos populares a nivel nacional durante la época de Ashur-dan III (773-756 a.C.

Una monarquía débil y temblorosa, tambaleante por la agitación interna e internacional, bien podría haber acogido con agrado la oportunidad de consolidar su aceptación por parte de una población susceptible, que ya estaba al borde de los problemas prevalecientes, mediante el tipo de proclamación  divina aunque fuese extrajera.

Los problemas anteriormente mencionados en Asiria hacían difícil que la administración del gobierno recaiga sobre un solo rey, por lo que durante la época en la que Jonás vivió, el imperio asirio se dividió en diferentes áreas gobernadas por unos pocos nobles poderosos que  deshonraban al rey asirio. Es muy posible que Nínive, una de las capitales principales,  fuera una ciudad-estado independiente o semiindependiente con su propio gobernante. ¿Quién fue el rey de Nínive? En perspectiva, se puede notar que la condición de asiria durante el s. VIII aC. fue decadente debido a problemas nacionales como internacionales que dificultaban tener un imperio unido; esto, sumado a los eventos catastróficos que auguraban malos tiempos sobre el imperio, hacían de Nínive una ciudad en constante estado de emergencia especialmente durante el gobierno de Ashur-dan III, el rey que tiene más probabilidades de ser el que Jonás visitó en Nínive en vez de su padre Adad-Nirari III.

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  Aunque se ha sugerido que Jonás pensó que Nínive sería la elegida por Dios en reemplazo de Israel fuese la causa del descuido de su misión,  pierde fuerza porque los ninivitas para ese entonces consideraban que los dioses los habían abandonado debido a sus innegables señales: terremotos, hambruna y eclipse. Los ninivitas, antes de advertir un mensaje de esperanza como un pueblo de un dios que no conocían, esperaban un mensaje de juicio por sus maldades, por ello el relato de Jonás advierte que su rey no dudó en aceptar el mensaje del profeta, que vino anunciando la destrucción que ellos esperaban

Jeroboam II, el nuevo “Salomón”

Jeroboam_IIEl registro bíblico presenta a Jeroboam II hijo de Joás, reinando sobre Israel en Samaria “el año quince de Amasias” (2º Reyes 14:23), y después junto a Azarías (también llamado Uzías) en corregencia con Jotán su hijo (15:7). Es de notar que, en este periodo de gobierno, tanto Israel como Judá cooperaron mutuamente para alcanzar un reinado parecido al de David y Salomón. Reconquistó ciudades perdidas, lo cual le dio gran dominio en Transjordania y la superioridad que había tenido en el pasado Judá. Se podría decir entonces que Joás fue el iniciador del reino que más tarde Jeroboam lideraría en prosperidad.[3]

La primera mitad del siglo ocho marcó el periodo final de los grandes de Israel y de Judá. En poder y prosperidad ellos se compararon al reino de David y Salomón. Ambos, tanto el reino del norte como el del sur tuvieron líderes capacitados especialmente con Jeroboam II y Uzías. Uzías expandió sus fronteras por el sur hasta Elat y por el norte hasta Asdod; también fortaleció las defensas de Judá y la ciudad amurallada de Jerusalén. Como resultado, sus reinos unidos se expandieron tan lejos como los límites geográficos del dominio de Salomón.

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Hay evidencia histórica que parece indicar que el nivel  del reino de Jeroboam II fue exitoso. Tuvo un  largo reinado. La situación económica de la región parece tener riqueza generada del poder militar y político que mantuvo la nación desde la guerra hasta un extraordinario largo tiempo.

Así también, sin temor a exagerar, es lícito comparar el reino de Jeroboam II, hijo y sucesor de Joás, con el de Salomón, naturalmente que en proporciones mucho más reducidas y en circunstancias bien diversas… lo cual hace suponer en el interior del reino un florecimiento de la organización militar y civil que recuerda a la de los mejores tiempos de David y Salomón; la unidad interna directiva, invariable a lo largo de sus 41 años, encontró exteriormente la coincidencia de una serie ininterrumpida de circunstancias favorables y creó una verdadera época de paz y grandeza. Asimismo la actividad literaria de este periodo debió ser considerable; se fijaron por escrito y se hicieron nuevas recesiones de las antiguas tradiciones y se compusieron obras completamente nuevas.

  Una invasión de Siria hecha por Jeroboam sólo puede ser posible si la presión que Asiria ejercía era débil o escasa.  Durante este largo tiempo la región de Palestina, y toda la región mediterránea, fue completamente libre de cualquier influencia asiria y el vacío que esta dejaba podría haber sido cubierto por el poder de Jeroboam.

 Es cierto que  Ashur-dan III emprendió una campaña militar en el 773/2 a.C. sin tener éxito por causa de una peste que azotó su campamento, lo que bien pudo permitir que por aquella época lograse el rey Jeroboam II de Israel… vencer, con menor esfuerzo… y restablecer la frontera septentrional de su reino.  El último rey de Hamat es llamado en los documentos asirios “mdingir-ya-ú-bi-’i-di” donde la   etimología  israelita “Yau- de Yaú-bi’di” seria el resultado de una influencia judía o israelita bajo Jeroboam II y Uzías/Azarías”. Además, reconsiderando los términos gramaticales,  una mejor traducción sería Ilu-yahū-bi-‘īdī que se leería como “Dios aparecerá como mi testigo”, lo que da una posibilidad para creer que la dinastía de Jeroboam influenció sobre Hamat tal como el texto bíblico explica.

Para un creyente el acto de “restaurar los límites de Israel” (2º Reyes 14:25) fue divino, pues se hizo por “la palabra de Yahvéh, la cual se habló por Jonás hijo de Amitai” para librar a su pueblo del yugo asirio.

Jonás discute con Dios

     El enojo de Jonás contra Dios es  rizar el rizo de las historias retorcidas que hallamos en la Biblia.   Es  algo que se presenta como muy complicado de entender, similar al canto del cisne, o bien embrollar las cosas innecesariamente. El canto del cisne es una metáfora que se refiere al último gesto, obra o actuación de alguien, justo antes de su muerte o tránsito hacia la nada.

     Jonás estaba despechado, porque tenía que predicar que Yahveh destruiría Nínive al cabo de cuarenta días, pero estaba seguro de que, a la hora de la verdad, Yahveh incumpliría, y no haría nada. Predicaba pues Jonás a los ninivitas, con su resquemor y su reserva, pero he ahí que tuvo un éxito absoluto. Todos los ninivitas, desde el mayor al menor, se vistieron de sayal, se sentaron en la ceniza, y clamaron por ver si aplacaban la cólera del dios de Jonás. Y así fue, Yahveh se arrepintió de la destrucción que había decidido.

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Todo ello es explicado en el último capítulo, Jonás 4:1-11:                                                              “Jonás se enojó muchísimo, pues no le gustó que Dios hubiera perdonado a la gente de Nínive.  Muy molesto, le dijo a Yahvéh:                                                                                               — ¡Ya lo decía yo, mi Dios, ya lo decía yo! Hiciste lo que pensé que harías cuando aún estaba en mi tierra. Por eso quise huir lejos de ti. Porque eres un dios flojo, indeciso y que siempre acaba por no destruir nada. Y tú viniste detrás, dando la vara, con tu tormenta y tu ballena apestosa.                                                                                                      Yahvéh le preguntó a Jonás:                                                                                                             — ¿Qué razón tienes para enojarte así? ¿te parece bien ponerte así? Semejante profeta hecho y derecho como tú, debiera dar gracias y decir palabras ejemplares, no decir cosas feas.                                                                                                                                                                  —Yo sé que eres un Dios muy bueno; te compadeces de todos y es difícil que te enojes. Eres tan cariñoso que, cuando dices que vas a castigar, después cambias de opinión y no lo haces.  A mí me molesta eso; prefiero que me quites la vida. Si vas a ser así, mejor mátame.

Entonces Jonás salió de la ciudad y se fue a un lugar desde donde podía verlo todo. Luego cortó unas ramas y construyó un refugio para protegerse del sol. Se sentó bajo la sombra, y se puso a esperar lo que iba a pasarle a la ciudad. «A ver si mi llanto y mis maldiciones han hecho algo. Acaso Yahveh reacciona por mis aspavientos y quejas, y acaba por destruir Nínive, espectáculo grandioso que  no me quiero perder» Se dijo

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  Por su parte, Yahvéh hizo brotar una planta; ésta creció y cubrió el refugio de Jonás. Así Dios le dio a Jonás una sombra mejor para que no sintiera tanto calor. ¡Jonás quedó muy contento con aquella planta!

 Pero después, Dios hizo que un gusano viniera al otro día, y picara la planta. Ésta pronto se secó,  y cuando salió el sol, Dios mandó un viento tan caliente que el pobre Jonás casi se desmayaba. Era tanto el calor que Jonás quería morirse; por eso gritó:

— Yahveh, ahora secas mi planta para hacer una de tus astucias parabólicas y justificar tu cambio de opinión ¡Prefiero morir que seguir viviendo!

— ¿Crees que es justo que te enojes tanto porque se secó esa planta? ¿tú crees que está bien maldecir a tu buen dios por una planta tan mísera? — preguntó Dios  a Jonás:

—Por supuesto que sí —dijo Jonás—. Sin ella, prefiero morirme.                                             Entonces Yahvéh,  agotado ya de las insensateces de Jonás, le respondió:                 —Jonás…Jonás… A ti de da lástima  una planta que no sembraste ni hiciste crecer. En una noche creció, y en la otra se secó.  ¿Y no crees entonces  que yo debería  tener compasión por la ciudad de Nínive? En esta gran ciudad viven ciento veinte mil menores de edad que aún no distinguen su mano derecha de su izquierda (que no saben qué hacer para salvarse), y además hay muchos animales”

12,El libro concluye así, de modo tan abrupto.              El libro de Jonás es un paréntesis y muy contradictorio respecto al carácter justiciero que  Yahvéh exhibe en toda la Biblia, que cuando tiene que eliminar enemigos no tiene compasión: “Así dice el Señor todopoderoso: Así que vete, castiga a los  Amalequitas y consagra al exterminio todas sus pertenencias sin piedad; mata hombres y mujeres, muchachos y niños de pecho, bueyes y ovejas, camellos y asnos”. (1 Samuel, 15:3). Este es solo de los centenares de pasajes que se hallan semejantes en el Antiguo testamento.[4]

Según la tradición, Jonás se quedó a vivir en Nínive el resto  de sus días y  cuando murió, los ninivitas le erigieron un monumento funerario vistoso que se convirtió en otra singularidad con gran afluencia de visitantes. Y así durante  tres generaciones. Hasta que la resentida Babilonia se alió con los medos para destruir  Nínive. Entonces, según la Biblia, también fue Yahvéh (volviendo a su habitual proceder) quien dirigió su destrucción. [5]

Como es lógico, la historia de Jonás es considerada por muchos estudiosos como una alegoría, rechazando la figura histórica del propio Jonás, aunque el texto de 2º Reyes 14 aluda a  Jonás como  una figura auténtica.

    Aun así, las frecuentes citas que Jesús hace de Jonás parecen sugerir que para él fue un personaje histórico real. En Lucas 11:30 Jesús compara su generación con la generación que vivió en la época de Jonás: “Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, así lo será el Hijo del Hombre a esta generación”.  Y que reprensión fue eso, en contra de todos esos judíos que no tenían nada más que enemistad, amargura y odio hacia las naciones que los rodeaban. Y fueron infieles en llevar el mensaje del Dios verdadero, y lleno de gracia a esas naciones. Si los paganos se arrepintieron en Nínive, por la predicación de un profeta que no quería ir, racista, con una mala actitud; van a están mejor en la eternidad que los fariseos que no quisieron arrepentirse cuando el Señor Mesías mismo vino.

El profeta Jonás en el Islam

   Jonás (en árabe: يُونُس , romanizado: Yūnus) es el título del décimo capítulo del Corán. Tradicionalmente se le considera muy importante en el Islam como un profeta que fue fiel a Allah y entregó sus mensajes. Jonás es el único de los doce profetas menores bíblicos que se menciona por su nombre en el Corán.  En Surahs 21:87 y 68:48, Jonás se llama Dhul-Nūn (en árabe : ذُو ٱلنُّوْن ; que significa “El de los peces”). En 4: 163 y 6:86, se lo conoce como “un apóstol de Alá”.  Surah 37: 139-148 vuelve a contar la historia completa de Jonás,  Jonás y el pez gigante en el Jami ‘al-tawarikh

   En uno de los dos montículos más prominentes de las ruinas de Nínive, (la actual ciudad de Mosul) se levantó la mezquita del profeta Jonás, hijo de Amittai. Cuando se construyó, la mezquita reemplazó a una iglesia asiria que se cree que es el lugar de entierro de Jonás y que se llamó la Tumba de Jonás. Además, el rey asirio Asarhaddon (681-669 aC.) previamente construyó un palacio en el sitio.

   En medio de la mezquita había un sepulcro, cubierto con una alfombra persa de seda y plata, y en las cuatro esquinas, grandes candelabros de cobre con velas de cera, además de varias lámparas y cáscaras de huevo de avestruz que colgaban del techo. Se decía que un diente de ballena, apropiado para la conocida aventura de Jonás en el mar, se conservaba allí. Un santo llamado Sheikh Rashid Lolan también fue enterrado en la mezquita debajo de una tumba abovedada.

Era una de las mezquitas más importantes de Mosul y una de las pocas mezquitas históricas en el lado este de la ciudad. Pero el 24 de julio de 2014, el edificio fue volado por el Estado Islámico (ISIS),   dañando varias casas cercanas. Afirmaron que “la mezquita se había convertido en un lugar para la apostasía, no para la oración”.

    En marzo de 2017, después de que ISIS fuera expulsado, se encontró un sistema de túneles de aproximadamente un kilómetro de largo debajo de la mezquita. Aunque se habían retirado todos los elementos móviles, todavía había relieves, estructuras y esculturas asirias a lo largo de las paredes.

     Quizás sea verdad que una vez estuvo allí enterrado Jonás durante muchos siglos. Allí yacía solo, a orillas del Tigris con las casas olvidadas, con las estatuas enterradas, con las cosas inútiles y perdidas, con los ladrillos horribles que no eran tierra ni piedra, las ruinas de Nínive y el alma desdichada de un profeta.

puerta ninive

NOTAS

[1] The Ancient World From c. 1400 to 586 B.C. in Vol. 2 of: Nichol, Francis D., The Seventh-day Adventist Bible Commentary, (Washington, D.C.: Review and Herald Publishing Association) 1978.
[2] Los  sucesores de Adad-Nirari fueron Salmanasar IV (783-772 aC), Ashur-Dan III (772-755 aC) y Ashur-nirari V(754-745 aC), todos hijos de él.
[3] Nadav Na’aman, “Azariah of Judah and Jeroboam II of Israel”, Vetus Testamentum 43, no. 2 (1993): 227.
[4] Antonio García Ninet : YAHVÉ, el Dios judeo-cristiano: Un ser trascendente a la vez que antropomórfico, inmensamente despótico, cruel y vengativo.( https://laicismo.org/data/docs/archivo_766.pdf)
[5]  ” ¡Ay de la ciudad de derramamiento de sangre! Está toda llena de engaño y de robo. ¡De allí a la presa no parte!  Hay el sonido del látigo y el sonido del traqueteo de la rueda, y el caballo que arranca y el carro que salta.  El jinete montado, y la llama de la espada, y el relámpago de la lanza, y la multitud de los que han sido muertos, y la masa pesada de cadáveres; y de los cuerpos muertos no hay fin. Ellos siguen tropezando entre sus cuerpos muertos; debido a la abundancia de los actos de prostitución de la prostituta, atractiva con encanto, maestra de hechicerías, la que está cogiendo en lazo a las naciones por sus actos de prostitución, y a familias por sus hechicerías.”( Nahúm 3:1-4)

BIBLIOGRAFIA:
-George M. Landes, “The Kerygma of the Book of Jonah: The Contextual Interpretation of the Jonah Psalm”, Interpretation 21, no. 1 (1967):
-Giusepp Ricciotti, Historia de Israel: De los orígenes a la cautividad, trad. Xavier Zubiri Barcelona, España: Grafos, 1966), 366
-H. Clay Trumbull,  Jonás en Nínive, Revista de literatura bíblica, Vol. 11, núm. 1 (1892), págs. 53-60
-Joseph Segundo Sánchez Moreno Gonzáles, Razón que motivó la huida de Jonás de su
responsabilidad de dar a Nínive el mensaje de salvación. Universidad Peruana Unión. Lima,  2018
-Gaines, Janet Howe (2003), Perdón en un mundo herido: el dilema de Jonás, Atlanta, Georgia: Sociedad de Literatura Bíblica,
-Graham, William Albert (1977), Palabra Divina y Palabra Profética en el Islam Temprano: Una Reconsideración de las Fuentes con Referencia Especial a la Ḥadîth Qudsî , La Haya,  Mouton & C
-Burt, David. Jonás. Comentario Antiguo Testamento Andamio. Barcelona: Publicaciones Andamio, 2011.

-Nadav Na’aman, “Azariah of Judah and Jeroboam II of Israel”, Vetus Testamentum 43, no. 2 (1993)

 

-Luckenbill, David, Ancient Records of Assyria and Babylonia. Vol 1: Historical Records of Assyria. The University of Chicago Press. Chicago, IL; 1926. p. 261

 

-Nichol, Francis : The Ancient World From c. 1400 to 586 B.C. in Vol. 2 The Seventh-day Adventist Bible Commentary, (Washington, D.C.: Review and Herald Publishing Association) 1978.

 

 

Haz clic para acceder a TynBull_1979_30_02_Wiseman_JonahsNineveh.pdf

 

http://protestantedigital.com/magacin/43975/AdadNirari_III_el_rey_asirio_de_Jonas

 

http://www.elboomeran.com/blog-post/661/13554/eduardo-gil-bera/ninive-la-insensata

https://es.qwe.wiki/wiki/Saba’a_Stele

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