EL SACRIFICIO DE LOS LEONES

15 Sala C leones y leona herida0Impacta su escala, ya que cubren los muros con grandes escenas o con narraciones en franjas que discurren de izquierda a derecha y de arriba a abajo; impresiona también la cantidad de ellos que hay, procedentes de todos los grandes palacios asirios; emociona losa exquisitez de los detalles ornamentales y el diseño de dibujo expandido de sus formas; sorprende la excelencia de su talla pulida y plana; y, sobre todo, conmociona la solemnidad de sus ceremonias o el drama que viven hombres y animales en las escenas narrativas. Todas estas sensaciones nos aseguran que estamos ante una de las grandes obras de arte de todos los tiempos. De entre todas las representaciones, tal vez las del rey como cazador sean las más inquietantes para un público moderno. El dolor que expresaban los animales cazados ya conmocionó a la sociedad londinense cuando estos relieves fueron recibidos en Londres hacia finales de la década de 1850. El público de la época victoriana, como el actual, estaba educado en una actitud sentimental hacia los animales salvajes y recibir con horror y compasión el dolor ejercido sobre los “pobres leones”. Para la mayor parte del público, los emperadores asirios se convirtieron en el estereotipo de la brutalidad y los animales moribundos en el de las víctimas trágicas y perseguidas. Paradójicamente, escandalizó mucho más esta crueldad que las innumerables representaciones de la guerra o de prisioneros ejecutados o torturados. Esto es algo que también compartimos hoy en día cuando la televisión, el cine, la fotografía o los videojuegos nos han acostumbrado a convivir con estas imágenes del horror. Sin embargo, deberíamos deshacer nuestros prejuicios y entender estos relieves como los interpretaría 1 asirio. Para ellos, estas representaciones no transmitían un mensaje negativo. El tema de la cacería real de leones estaba ya bien establecido en el antiguo Oriente Medio desde antes de 3000 a. C. En sellos y tabletas veíamos como el héroe Gilgamesh luchaba con los animales, entre las que se encontraban los leones. El mensaje simbolizaba el mito del espíritu benéfico que domaba o ponía orden sobre las fuerzas malignas de la naturaleza o el caos. En época asiria el contenido mitológico se personaliza en la figura del monarca, que pasa a encarnar al héroe. El mismo sello real asirio representaba al rey en combate singular con un león. Estas escenas eran en general relativamente simples y mostraban tan sólo un momento dramático de la lucha singular entre hombre y bestia.

Los escultores han creado una serie de imágenes que cumplen escrupulosamente los preceptos asirios en mostrar al rey con una serenidad suprema mientras los leones agonizan entre contorsiones. Así es como los asirios entenderían estas escenas y así lo seguirán haciendo hasta que las fuerzas enemigas tomaran y arrasaran Nínive en 612 a. C. Los paneles de alabastro fueron quedando enterrados bajo los muros de adobe desordenadas, y la pintura, de haberla, se borró por completo. El palacio de Asurbanipal se hundió en el olvido hasta 1853, cuando el arqueólogo Hormuzd Rassam descubrió los relieves de los leones y los envió al Museo Británico de Londres.

Las flechas del monarca se han clavado en la zona posterior de la leona quien herida arrastra sus tercios trasero pero aún tiene fuerza para sostenerse sobre las patas delanteras en incorporarse en un gesto de auténtico dolor. Aparece con la boca abierta como si aún quisiera demostrar su fuerza y ferocidad, y por tanto la valentía de Assurbanipal en darle caza, pero la muerte acecha a la leona que esta vez no podrá escapar de sus garras, es la irrevocable llamada de la muerte que el monarca ha infligido al animal más poderoso. Con todo la simbología de la pieza va mucho más allá y no se queda en una simple cacería. Las cacerías de leones u otros animales salvajes estaban especialmente destinadas a resaltar la figura del monarca, éste se presentaba como el campeón en la lucha contra el animal que representaba el desorden y amenazaba a la sociedad. El detallismo de la pieza ha sido muy cuidado, la musculatura de la leona está perfectamente detallada y los músculos de las patas delanteras que todavía la sostienen en pie se tensan para soportar todo el peso de su cuerpo. Especial atención merece la zona de la cabeza con la representación de la boca abierta y los bigotes del animal. El fondo no posee decoración alguna por lo que no hay elementos que nos puedan distraer del tema principal que trata de narrar el artista y las figuras emergen desde este con fuerza y energía.

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