EL LEÓN EN LOS RELIEVES ASIRIOS

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luchando con leonaHabia unos talleres que diseñaban los relieves. Los dibujos eran objeto de una laboriosa ejecución. La belleza del arte asirio adquirió la máxima expresión en el reinado de Asurbanipal en los relieves cinegéticos. Algún dibujante quizás tenía la ocasión de asistir a las cacerías, pero los apuntes tomados del natural vivo no llegaban a la fidelidad deseada. En las cacerías el dibujante no podía contar con tiempo, espacio ni punto de vista adecuado. Era en los jardines de fieras donde realmente estudiaba los movimientos del animal y tomaba sus apuntes.  La piedra del norte de asiria es blanda, dócil al cincel, muy adecuada para los relieves, pero no  es apropiada para las esculturas.

Luego el maestro lapidario lo plasmará todo en  relieves que reflejan un poder de  observación y una gran habilidad en la representación de animales, pues además  de la excelente representación anatómica, la figura se ha impregnado de una tensión de vida…

Contempla Jenofonte, las cacerías de leones y otros animales salvajes que aparecen recogidas en escenas de gran realismo y belleza. La elección del tema aparece cargada de un simbolismo no alejado de los deberes exigidos al monarca. En efecto, la vida silvestre y los animales salvajes (leones, pero no sólo, sino gacelas, cerdos salvajes, eran percibidos como un trasunto de las fuerzas hostiles contra las cuales un rey estaba obligado a actuar para proteger a sus súbditos. Las escenas más abundantes son, como ya he mencionado, aquellas en las que el monarca aparece batiendo uno o varios leones. El león era en esa época abundante pero su captura y muerte era un actividad reservada en exclusiva a la realeza. Se conserva una carta en la que el remitente describe con ansiedad cómo se había colado en un edificio un león que más tarde fue capturado y encerrado en una jaula para ser enviado por barco a la capital real. En algunas ocasiones, los reyes asirios mantuvieron incluso a leones domesticados en la corte. La caza, de hecho, se convierte en el deporte real por excelencia. En esas cacerías, los leones no eran necesariamente capturados en su hábitat natural. Eran llevados en jaulas y liberados uno a uno en un coto rodeado por una doble fila de soldados  frente a los que se situaban ojeadores, con mastines listos para evitar la huida del animal, mientras, en medio del escenario, el rey en su carro disfruta de la cacería. En los anales quedaba registrado el número de piezas cobradas por el monarca:

“Los dioses Ninurta y Nergal  a quienes debo mi sacerdocio, me dieron animales salvajes de la llanura, y me ordenó cazarlos. Atrapé 30 elefantes y los maté.  Hice caer con mis armas a 257 carneros salvajes. Cuando atacaban mi carro, maté 370 leones con mis flechas”. (Assurnasirpal II)

La caza requería, además, las mismas cualidades y entrañaba los mismos riesgos que el combate. De ahí que el monarca deseara mostrarse, incluso en momentos privados aparentemente lúdicos, como un hábil cazador y en consecuencia como un hábil militar.

Leona herida (período asirio)La destreza real en esta, como en otras actividades, no solo ha quedado recogida en la escultura sino incluso en la glíptica y los sellos reales muestran al monarca enfrentado cuerpo a cuerpo a un león de pie, apoyado tan sólo en sus patas traseras al que mata con un puñal. El arrojo con el que los monarcas asirios se enfrentaban  a estas fieras no rayaba siquiera la temeridad porque lo cierto es que el éxito del monarca era, en realidad, factible pues el león mesopotámico, ahora extinguido, era más pequeño  que el africano. La serie de escenas leoninas más rica forma parte del repertorio decorativo del palacio de Assurnasirpal II en Nínive, a pesar de que la capital de su reino fuera Nimrud. donde todo un corredor aparece adornado de estas escenas consideradas como piezas maestras del arte asirio: surgen leones machos y hembras, muertos, agonizando o heridos de muerte Los animales se muestran agónicos lo que acentúa el sentido dramático de la escena. Y en el salón del trono también aparecen relieves que mostraban su habilidad cazando leones y ganado salvaje, la posterior retirada de los cadáveres y la ulterior celebración con libaciones sobre los cadáveres.

El aparato decorativo de los palacios que encontraréis en Nínive y el resto de ciudades Asirias  se hace eco de la política del terror con una grandiosidad sin igual para impresionar a los súbditos asirios, pero también a vosotros, extranjeros, posibles enemigos en un futuro a los que se muestra el poderío del imperio asirio y el inexorable castigo hacia los rebeldes. Los relieves asirios os hablaran del empleo del factor psicológico en el combate aplicando una estrategia de terror selectivo. Cuando la diplomacia fracasa, los asirios escogen una ciudad del territorio enemigo y en lugar de una guerra de rapiña cuyo objetivo era la devastación del territorio enemigo acaparando el mayor botín posible, la crueldad se emplea como arma psicológica. Se sitia la ciudad, y una vez tomada, se destruía, incendiaba y se comete todo tipo de actos de crueldad con su población.

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