El asedio de Lakish en los relieves de Nínive

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El Museo Británico conserva una impresionante colección de placas con

bajorrelieves procedentes del palacio asirio de Nínive, donde Senaquerib hizo

representar sus campañas. Las placas dedicadas al asedio de Lakish son un

testimonio incomparable del arte poliorcético asirio.

Para resistir el asedio hacían falta sólidas murallas, suministro de agua

garantizado y suficientes provisiones para soportar largos períodos sin

abastecimiento, porque lo primero que hacía el ejército asirio era establecer un

perímetro en torno a la ciudad que evitara toda salida o entrada. Se dieron

casos de asedios de años, durante los cuales se llegaba a recurrir al

canibalismo para subsistir.

Luego buscaban los asirios el punto más vulnerable de la fortificación para

concentrar en él los ataques con máquinas de asalto: altas escaleras, torres

móviles, arietes sobre carros protegidos con blindaje. Los ingenieros construían

rampas de tierra y piedras que eran acumuladas por prisioneros de otras

acciones de guerra. El tramo final era cubierto con un mortero casi tan duro

como el cemento. Dentro de la máquina de asedio que transportaba el ariete

había hombres encargados de apagar el fuego causado por las antorchas

lanzadas desde la muralla. La aproximación era facilitada por la cobertura de

flechas y proyectiles lanzados con onda desde la zona periférica del ataque.

El rey se colocaba en un punto de observación donde era puntualmente

informado de todas las operaciones, como se ve en el panel derecho del grupo

de los relieves del Museo Británico. La red de espías era muy eficaz y el mando

contaba con excelente información que no dudaba en utilizar para minar la

moral de los sitiados. Al lado del rey se situaban

los artistas que grababan los relieves como si de reporteros gráficos se tratara.

Esto ha sido probado por las excavaciones llevadas a cabo por el Instituto

Arqueológico de la Universidad de Tel Aviv, que han demostrado la

correspondencia entre los restos del yacimiento y las representaciones y han

podido identificar cuál fue el punto de observación en el asedio de Lakish.

Las excavaciones dirigidas por David Ussishkin sacaron a la luz una rampa en

el interior de la ciudad, frente a la construida por los asirios, que permitía a los

defensores mantener una posición más elevada para repeler el ataque. En esa

zona se han hallado centenares de puntas de flecha de hierro y hueso.

Si el asedio resultaba muy costoso o no llegaban refuerzos, se podía levantar

el sitio y retirar todo el contingente. Pero si la ciudad caía, se producía la

destrucción de las defensas, la deportación de la población y el ajusticiamiento

de los cabecillas. Todo ello lo podemos apreciar en los paneles centrales de los

relieves de Senaquerib.image020

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