LA RELIGIOSIDAD DEL MUNDO IBERICO

Uno de los elementos básicos para determinar cómo se desarrolla la religiosidad y el ritual ibérico viene constituido por el conocimiento de aquellos lugares dedicados a la divinidad. El número de estos lugares es limitado y las deficiencias en su conocimiento son tanto mayor cuanta más antigua es la fecha de su hallazgo. A la hora de presentar esta información las opciones son  varias: por criterios geográficos;  atendiendo al tipo de testimonio material implicado (con o sin edificios, en cuevas, en el campo, en poblados, etc.), por el tipo de exvotos, presuntos o reales hallados (en bronce, en piedra, etc.),  y por la posible advocación de la divinidad (curativo, protectoras del ganado o de animales concretos como los caballos, etc.),

Este estudio trata aquellos centros religiosos correspondientes al área ibérica (o ibero-turdetana)  por considerar que, aun dentro de las grandísimas diferencias que se atestiguan de unas regiones ibéricas a otras, hay toda una serie de procesos de interrelación que permiten definir a nivel metodológico la cultura ibérica, que abarca desde Catalunya, todo el arco mediterráneo y Extremadura. Y que convivieron cronológicamente con los centros fenicio-púnicos y helénicos por un lado; y con los del mundo celta o celtibero por otro.

La  clasificación de los lugares de culto conocidos en el mundo ibérico basadas fundamentalmente en la ubicación física de los mismos, dentro o fuera de los poblados. Ello permite establecer  dos grupos principales, subdivididos a su vez en tres clases de espacios:

1-Lugares de culto urbanos:                                                                                                                      -Templos o santuarios cívicos;                                                                                                          —Capillas domésticas                                                                                                                                  -Santuarios emporicos .

2) Lugares de culto extraurbanos:                                                                                                   –Santuarios suburbanos o periurbanos;                                                                                             – Santuarios de carácter supraterritoríal                                                                                             -Santuarios rurales, cuevas .

Una vez hecha esa clasificación,  hay que señalar en el significado de esa multiplicidad de lugares de culto dentro de las estructuras sociales y políticas ibéricas, de base netamente urbana. Analiza la información arqueológica disponible y, ordenándola según criterios objetivos, intenta extraer de ella una serie de rasgos que puedan servir como punto de partida para abordar el fenómeno religioso en la cultura ibérica en sus manifestaciones rituales, en concreto aquéllas que han dejado huellas sobre el terreno: los lugares de culto y los resultados de la actividad religiosa y ritual.                                        220711-1127(002)

La imprecisión cronológica es el problema más grave que hay que afrontar; pues aparte de algunos casos para los que los datos son  más claros y  hablan de una antigüedad mayor al siglo V a C. (Cancho Roano, La Muela de Cástulo), la mayor parte de los lugares de culto estuvieron en uso, continuo o no, en algún momento entre al período comprendido entre los siglos V-I a.C., perdurando muchos de ellos con posterioridad, sin que en muchas ocasiones sea posible fijar dentro de marcos cronológicos más restringidos sus etapas de uso. Luego  están  otros lugares de culto para los que sólo  se dispone de informaciones correspondientes al período romano en los que  el culto  romano es la continuación de cultos prerromanos. Pero el interés principal de este trabajo es la religiosidad ibérica y no el proceso de “romanización” de la misma. El análisis de poblamiento y de necrópolis sugiere una gran coherencia en  el panorama de los santuarios considerados: el fenómeno religioso en el mundo ibérico muestra una profunda estructuración territorial, hallándose los lugares de culto en función de los intereses de la sociedad. En efecto,  es éste el aspecto que  destaca,  la asociación de lugares de culto y hábitats; que cualquier núcleo de población ibérico, por pequeño que fuese,  tenia  algún lugar de significado especial dedicado o consagrado a la divinidad.  El período de tiempo amplio, que se extiende entre fines del siglo V hasta el siglo I a.C., esta caracterizado por notables transformaciones socio-económicas, y cuyo reflejo arqueológico puede venir dado por las destrucciones de monumentos funerarios, quizá algunas destrucciones en hábitats y,  alteraciones o desaparición de algunos lugares de culto del momento previo, marca el tránsito hacia el clasicismo ibérico o ibérico pleno. Se inicia entonces un momento en el que los estímulos romanos externos serán admitidos y transformados en tanto en cuanto sirvan para expresar unas ideas en el terreno religioso que ya han quedado prácticamente fijadas.. En el terreno de las manifestaciones materiales de esa religiosidad  hay una gran variedad, dentro de los lugares de culto en el interior de núcleos habitados se pueden distinguir varios grupos, atendiendo a su mayor o menor entidad arquitectónica y del mismo modo entre los que se encuentran fuera de núcleos habitados ha sido posible establecer diferentes grupos, de acuerdo con la mayor o menor capacidad de sectorizar el territorio y partiendo básicamente de la cuantía y tipología de los exvotos ofrecidos a la divinidad.dama de elche

Del primer grupo de los lugares de cultos, los urbanos, se destaca que en los núcleos de población ibericos no existe el templo como  edificio de  grandes proporciones típico de las ciudades de Próximo Oriente y Grecia.  Existen, eso sí, restos de santuarios vinculados a poblados, situados en un lugar alto, ya sea dentro del mismo poblado, o en una cima a su lado. Este es el caso del santuario de La luz en Verdolay (Murcia), identificado a través de grandes cantidades de exvotos de bronce; el santuario de El cigarralero en Mula, también en Murcia, con ofrendas de esculturas o relieves de caballos; el santuario de La Serreta en Alcoy, de donde procede una gran cantidad de figurillas de barro, representando figuras masculinas y sobre todo femeninas, O del de Ullastret en el Ampurdán, identificado en la parte más alta del poblado. Se señala que algunos de estos santuarios se mantuvieron vivos durante la época romana, aunque sus respectivos núcleos de población habían sido abandonados. Característica general de todos ellos es la falta de construcciones monumentales: Los restos arquitectónicos que se han podido localizar corresponden a edificios que hoy en día denominaríamos capillas o ermitas.                          Dentro de los hábitats da la impresión de que la práctica de rituales seria  de diversa índole, y que algunos espacios del núcleo habitado van dotándose de cierto significado político-religioso, posiblemente como reflejo de determinados procesos de estructuración de la sociedad hasta asumir formas complejas. En ese apartado  también están capillas domésticas, lugares de habitación que presentan, junto con restos de enterramientos infantiles, indicios de algún tipo de ritual propiciatorio. Ejemplos de ellas esta en el Castillo de Guardamar, Alicante y Cabezo Lucero, Murcia.
Los cuatro santuarios  llamados emporicos descritos son aquellos que,  situados en la costa, parece fuera de duda que es la incidencia cultural fenicia la responsable de la erección de estos santuarios, seguramente sobre los restos de lugares de culto puramente indígenas  anteriores.  Fueron, por tanto,  santuarios coloniales e indígenas, ya sea simultánea o sucesivamente. Por lo que a  la religiosa se añade  su función como medio de articulación de las relaciones entre la costa y el interior

En el mundo de los iberos el rasgo común de cualquiera de los modelos es la explotación agrícola del territorio por parte de campesinos cuyo lugar de residencia puede hallarse tanto en los centros urbanos cuanto en pequeños asentamientos rurales o recintos fortificados. Incluso en pequeños núcleos fortificados existían lugares de culto de cierta importancia, parece que los habitantes del campo estaban  más apegados a formas ancestrales de religiosidad y menos influidos por las costumbres urbanas del otro lado del Mediterráneo (griego y fenicio) que habían asumido los círculos dirigentes.  El pueblo seguiría practicando unas formas de religiosidad centradas en la adoración privada a las divinidades que controlan y dosifican las fuerzas de la naturaleza representadas en bosques, ríos, fuentes, manantiales y cuevas. De todas ellas las únicas que han dejado cierta huella son las practicadas en estas últimas que, aunque mejor conocidas en el País Valenciano, parecen ser un fenómeno generalizado a todo el ámbito ibérico e, incluso, al extra ibérico. Pero, en cualquier caso, parece que nos hallamos aún muy lejos de conocer la religiosidad centrada en lugares de culto no urbanos en el mundo ibérico; a pesar de que el territorio de las ciudades pudiese estar más o menos ocupado por poblados menores, torres, recintos o alquerías,  era el aspecto rural el que predominaba y, en esas condiciones, los lugares de culto se multiplicarían, por más que no se disponga de datos sobre ellos, excepto las cuevas y, en menor medida, las aguas.

De los lugares de culto extraurbanos, el primer grupo son aquellos vinculados a los poblados, periurbanos, pero en lugares, generalmente en alto de montañas, sin necesidad de que estuvieran habitadas, como si la población tuviese un “segundo” santuario al que acudir. En muchos casos no se puede asegurar cien por cien que sean santuarios ibéricos, pues su identificación se prueba por inscripciones latinas. Pero parece plausible la hipótesis de no fueron lugares de culto iniciados con la romanización sino de viejos santuarios ibéricos, de la misma forma que ocurrió con los santuarios urbanos. Algunos de este grupo de Catalunya que se cita en el estudio son los del monasterio de El Coll, entre Susqueda y Ossor, el de Mont Aguilar, carca de Badalona, con una inscripción dedicada al Sol; el de Sant Gervasi, en Vilanova i la Geltrú, y el de l´Areny de Monroig, con un ara dedicada a una diosa.

El grupo de lugares de culto más numeroso estudiados son aquellos relacionados con cuevas o abrigos rocosos, veintinueve en total. Algunos no son cuevas profundas como el del Collado de los Jardines y el de Castellar de Santisteban, ambos en Sierra Morena, Jaén.  Estos dos son abrigos, con agua, y donde se han hallado una extraordinaria cantidad de figuritas de bronce, por lo que  evidencia que las ofrendas se mantuvieron durante siglos pro los fieles, desde el VI a. C hasta le época imperial romana. Otros hallazgos votivos aparecen en cuevas profundas, siempre en la parte del fondo, donde la vista es prácticamente imposible. Tales ofrendas consisten por lo general, no en figuritas con en el caso anterior, sino en vasitos de pequeñas dimensiones, tipo caliciforme, y otras piezas cerámicas que pueden ser de importación griega, lo que da un apoyo cronológico, o romanas, junto con monedas, que permite así mismo comprobar la perduración de algunas de estas cuevas sagradas o rituales. Algunas localizadas son La Cova de la Font Major en Espulga de Francolí (Tarragona); Cerro Hueco de Requena; cova Fosca de Ondara y la Pinta de Callosa dén Sarria, en Valencia; en estas se han hallado cerámica griega de figuras rojas o ática precampaniense. En otras cuevas como en la Cova de Les Merevelles y la Cova Bolta en Gandía perduraron seguro hasta la época romana por el hallazgo de vasos y monedas romanos.

A partir de los testimonios materiales  recogidos,  parece que han existido complejas ceremonias que incluyen sacrificios cruentos, libaciones,  deposición de objetos, etc., acompañadas, como indica la iconografía, de procesiones escoltadas por músicos, así como danzas y bailes o más complejos rituales. Es también cierto que no todos los lugares de culto implican un ritual similar, pero el individuo ibérico sabía diferenciar muy bien el contexto religioso en el que se hallaba y aproximarse a la divinidad de modo distinto según el entorno, la ocasión o el rol social que en cada momento se hallaba representando. Otro tipo aportación que parece desprenderse del análisis efectuado se refiere a la cuestión del ritual; los lugares de culto estudiados proporcionan prácticamente los únicos elementos  acerca de la religión ibérica, debido a los problemas que presentan las representaciones iconográficas conservadas. La iconografía, contribuye  a una mejor caracterización de lo sagrado en el ámbito ibérico. Sin embargo, sigue habiendo una zona difusa entre lo que es o puede ser rito y entre lo que pudiera ser la representación de ideas religiosas, con la posibilidad, por los hallazgos arqueológicos que fuesen  representaciones profanas o, meramente, decorativas.

Parece ser que todos los segmentos sociales se hallan involucrados de uno u otro modo en los ritos religiosos, bien como celebrantes o participantes en ceremonias comunitarias, bien como celebrantes o participantes en rituales domésticos (sacrificios de animales, deposiciones infantiles), bien como depositantes de ofrendas o exvotos, muy similares de unos sitios a otros, por más que varíen las  composiciones pictóricas y los materiales en que los mismos se han confeccionados. No da la impresión de que existiese un sacerdocio profesional o, en todo caso, no hay datos para asegurar su existencia; los celebrantes seguramente no son sacerdotes en el sentido literal del término, sino que actúan como tales en aquellas ocasiones en que las circunstancias así lo demandan; los jefes o consejos de las aldeas, poblados o ciudades, en el ámbito ciudadano; los cabezas de familia o de entidad suprafamiliar en el entorno doméstico, tendrían como uno más de los elementos sobre los que se sustentaba su posición dentro de la sociedad esas atribuciones vinculadas a lo religioso.

Además del lugar de culto en sí hay que valorar también todo aquello que el devoto entrega y deposita en el mismo, el exvoto o, más propiamente, la ofrenda votiva mediante la cual el fiel ejerce un intercambio de bienes con la divinidad que consistiría en depositar estos exvotos figurativos por un favor apetecido o bien ya conseguido; esos objetos permiten al oferente, al tiempo que cumple su voto, perpetuar el recuerdo de ese cumplimiento mediante la exposición pública en el recinto sagrado de dicha ofrenda. Al igual que como ocurre en otros lugares mediterráneos, la ofrenda votiva llegaría a ser un elemento típico de todo santuario. Asi pues, en las sociedades urbanas ibéricas la deposición de ofrendas votivas, además de un acto de piedad, podía asumir también connotaciones sociales y de prestigio, tanto individuales como colectivas; del mismo modo, las informaciones a extraer de ellas pueden ser también de diversa índole, de acuerdo con la categoría que sea  la ofrenda.

A modo de conclusión,  por el análisis de los testimonios derivados de las fuentes escritas grecorromanas, la constatación arqueológica de los lugares de culto y el estudio de las manifestaciones funerarias deja abierto tres tipos de problemas: 1)  la práctica del culto, 2) el carácter de las divinidades y 3) el papel de la religión en la sociedad.

La combinación de los rituales con los valores y las creencias permitiría llegar a conocer el funcionamiento real de los componentes ideológicos de las poblaciones prerromanas de la Península; no obstante a partir del conocimiento de los rituales; sólo se atisba tímidamente un sistema complejo de relaciones sociales, políticas y económicas que elabora una ideología sustentadora en la que hallen cabida dichos valores del mundo Ibero. Las informaciones sobre los aspectos rituales son imprescindibles para tratar de reconstruir  la ideología de la sociedad que los justifica e incluso, la inserción de los mismos en la trama social.

 

 

j-r-casals-cancho-roano-general-v1-hd

Recreació de Cancho Ruano.autor: Josep R. Casals

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s