La escena “caballo de Hector” en las termas de Pompeya

ESCENA 1

Contemplamos una relación heterosexual: una pareja en la postura conocida “Venus péndula” o “caballo de Héctor”, donde una bella mujer “cabalga” sobre su compañero masculino. Visualmente se observa que el tamaño de la figura femenina ha sido reproducida mucho  mayor que la el hombre, lo cual sería lo primero que llamaría la atención, pues no se correspondería con la generalidad de la genética humana, hoy y hace dos mil años, donde evidentemente la mujeres suelen tener menor estatura que el hombre.

El nombre de la postura viene porque el poeta Homero escribió que  Andrómaca, mujer de Héctor,  solía “cabalgar sobre su esposo” y  que “detrás de las puertas, los esclavos frigios se masturbaban cada vez que Andrómaca montaba el caballo de Héctor”. Así, la legendaria pareja da nombre a una posición muy controvertida para la mente del romano: el hombre está en situación de inferioridad, la mujer le domina y se convierte en la maestra del juego. Es la mujer quien tiene toda la amplitud para erguir su espalda o variar la inclinación de su busto hasta que encuentra la postura ideal.  El contacto entre su clítoris y el pubis de su pareja será óptimo. Además, ella elegirá la intensidad de la presión, el ritmo y el frotamiento. La mujer juega con el pene en su interior, explora a placer los movimientos que variarán sus sensaciones. Dará a su pareja el espectáculo de un cuerpo vivo y móvil, del incremento de su deseo y de su excitación.

En cuanto al hombre, se mueve poco  en esta postura,  por lo hay menos posibilidades de una eyaculación inesperada que se origina del vaivén de otras posturas aunque se excita con la visión del cuerpo de su amante, desde el bajo vientre a sus senos y su cara,  excitación  que transmite al  espectador.

Ovidio describe esta postura, pero precisamente negando que Andrómaca la practicara:

La pequeña sea llevada a caballo; como era altísima,                                                                         nunca montó en el caballo hectóreo la novia tebana.                                                               Apriete con las rodillas en lecho, doblando un poco el cuello,                                                       La mujer digna de admirar por sus largos costados.

(Ars Amandi III, 777-780)

 

Tal como se ha mencionado,  la figura de la mujer de la escena es más grande que su compañero, por lo que quizás el artista quiera  indicar algún tipo  autoridad femenina.   Pero en la  sexualidad romana el papel de la mujer  es importante en función solo del placer que le puede proporcionar al hombre, el amo y señor de toda situación, la mujer es un objeto sexual, precioso eso si.[1]  Sin embargo, el poeta Ovidio aborda, en su obra Ars Amandi, este tema tabú: la importancia del placer femenino,  ofreciendo las mismas armas a las mujeres que las de los hombres, profundizando con detalle en el arte de hacer el amor como una entrega de dos cuerpos a un mismo nivel.  Es  fácil  relacionar  esta cita  de Ovidio con la escena. Ovidio, no solo aconseja que se adapte la postura adecuada para hacer el amor según las virtudes físicas que la mujer posee, sino que, además, da indicaciones  para ello,  Pero la sociedad en general, seguía rechazando estas nuevas actitudes y veía  incorrectamente a estas mujeres de actitud transgresora, abandonando los prejuicios morales de la Virtus, era intolerable que no continuasen aceptando su papel subalterno y que se volviesen ingobernables[2

[1] CANTARELLA. Según Natura, pág.195

[2] ROBERT, J.N:; Eros romano, pág. 175

 

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