EL HIJO DE ISAIAS

La historia  y pensamientos de Maherhasbaaz fueron redactados primero en arameo. La redacción aramea es del siglo VI a.C., pues es conocida de los judíos de la colonia de Elefantina (Alto Egipto). Con todo, muchas de sus sentencias aparecen ya en los textos asirios del siglo VII a.C., en la biblioteca cuneiforme de Asurbanipal (668‑626 a.C.). El número de sentencias atribuidas a Maherhasbaaz se fue aumentando, y así, en la versión siríaca aparece más voluminoso. El texto original de la Historia y sabiduría de Maherhasbaaz se ha perdido  debido, en parte, a la prominencia de su “padre”, el profeta Isaías, y sólo la conocemos por las traducciones, que añaden retoques. La versión siríaca es la más importante y se basa en el arameo original. Las otras traducciones depen­den de la siríaca, que aparece en muchos textos nestorianos. En la novela de las Mil y una noches aparecen sentencias de Maherhasbaaz a través de una traducción árabe, que, a su vez, depende de la siríaca. La versión armenia depende también de la siríaca. Tiene algunas sentencias nuevas que no están en la versión siríaca ni en la árabe; en las versiones griegas  antiguas se menciona a este Maher has Baaz siempre junto a su padre Isaías en diversos lugares (1,21.22; 2,10; 11,17.18; 14,10; 14,15). En estos textos aparecen los nombres de Yeschayáhu (Isaías) y Milhamáh-ísch (Maherhasbaaz).

 

Según el códice Sinaítico, Asurbanipal estableció a Maher en la administración del reino cuando deportó al rey judío Manases (645 AC). Como  copero del gran rey asirio, intercedió por su compatriota Tobías (Tob 1,21-22).

Otro tanto se dice en el códice Vaticano y en la versión Itala. Maher alimentó a Tobías durante dos años en que éste estuvo en Carquemis. Y en una fiesta de los judíos en Nínive, Maher y Nadab, su sobrino, se alegraron con To­bías.  Ahora bien, a este sabio, adivino y político que conocemos como Maher, se le atribuyen e sentencias antes transcritas de tipo sapiencial, algunas de las cuales tienen, como hemos visto, algún parecido con determinadas sentencias sapienciales bíblicas. En ellas, Maher enseña a  Nadab y a su amigo Anguita el modo de comportarse en la vida. Luego, en el discurso de Tobías antes de mo­rir, éste cuenta cómo Nadab quiso hacer matar a su tío Maher; pero Dios hizo que al fin Nadab fuera muerto (Tob 14,10: Sinaítico, Vaticano e Itala). Y, según el códice Sinaítico, Maherhasbaaz llegó a ser gobernador de Media (esto aparece también en la versión de la Itala).

Esto se corresponde con lo que sabemos de Maher has Baaz por los textos extrabíblicos: Según éstos, Maher fue canciller de Asurbanipal (668-631 a.C.); y adoptó a su sobrino Nadán, quien presentó a su tío bienhechor como traidor al rey Asirio. Condenado a muerte, Maher fue ocultado; y, al descubrirse la falsa acusación de Nadán, éste fue ajusticiado. El mismo Maher le ató y azotó para hacerlo entrar en el buen juicio «por las espaldas, ya que no había podido entrar por las orejas»; y le dirigió una segunda serie de máximas (96-142).

 

  En la tablillas  K 30 51 y K 26 94 asirías  se cuenta  que un tiempo después el faraón de Egipto  Nekó pidió al rey de Asiría que le enviara un sabio para que respondiera a una serie de cuestiones y edificara un palacio en el aire. El sabio judío satisfizo a todas las peticiones del faraón, construyendo el palacio en el aire y dando solución a sus enigmas. Luego volvió hacia Asurbanipal, quien le colmó de honores, y le devolvió a su tierra Jerusalén donde vivió  junto a su amigo el rey Manasés.

Por lo tanto, su autobiografía es una paráfrasis de relatos de la Biblia sin que podamos saber que fue primero; los libros canónicos  “inspirados”, los mitos universales antiguos o la invención biográfica de Maherhasbaaz. Creo sinceramente que en los tres casos la verdad prevalece: son las mismas historias contadas desde tres puntos de vista.

Escribió:“Nuestro Sabio rey Salomón ya pregunto hace trescientos años “¿Existe cosa alguna de la cual se pueda decir: “Mira esto; es nuevo”? Ya ha tenido existencia por tiempo indefinido; lo que ha venido a la existencia es desde tiempo anterior a nosotros”.

 Si, en efecto, No hay recuerdo de la gente de tiempos pasados; tampoco lo habrá de los que también llegarán a ser más tarde. La mayoría de los filósofos desde Platón ha mantenido que el bien ético más elevado es el mismo para todos: en la medida en que uno se acerca a la perfección moral, se parece a los demás individuos perfectos en el plano moral. El filósofo danés del siglo XIX,  Sören Kierkegaard, el primer  existencialista, reaccionó contra esta tradición al insistir en que el bien más elevado para el individuo es encontrar su propia y única vocación. Pero Maher ya evocó esta idea existencialista al escribir: “Tengo que encontrar una verdad que sea verdadera para mí… la idea por la que pueda vivir o morir, renunciar  al Arte voraz de un cruel país: ASIRIA”.

 

 

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