EL ÉXODO HISTÓRICO

El Éxodo  posee una gran riqueza de detalles, que se refieren a lugares
geográficos muy concretos, que pintan un escenario creíble a la gran
epopeya de la huida de los israelitas de Egipto y a la revelación de la Ley
Divina en el Sinaí.
Las excavaciones y los textos confirman la descripción de la saga del
Éxodo y de la superpoblación y de la llegada de asiáticos que penetran en
Egipto desde Canaán.
Este fenómeno se observa durante la Edad del Bronce y los últimos
siglos de la Edad del Hierro.
La llegada de estos emigrantes a Egipto se ha hecho coincidir con la llegada
de los hicsos, de la que habla el historiador egipcio Manetón, que vivió
en el s. III a.C. Los hicsos se establecieron en el delta del Nilo, en una ciudad
de nombre Avaris, Tell el-Daba, abandonada a mediados del s. XVI a.C., que
marcó el fin de la influencia cananea en la región. La situación descrita por
Manetón se asemeja, extraordinariamente y en líneas generales, a la historia de
la visita de los patriarcas a Egipto. Las excavaciones de Tell el-Daba han demostrado
la presencia cananea en el Delta, y un acercamiento pacífico al poder.
La migración y el violento retorno a Canaán, en tomo al 1570 a.C., tienen un
paralelo en la descripción bíblica del Éxodo, que debe ser colocado basándose
en la comparación de las fechas de los reinados de los reyes israelitas con las
fuentes egipcias en tomo al 1440 a.C., fecha inaceptable, pues el primer
faraón con el nombre de Ramsés subió al trono en 1320 a.C. El texto bíblico
menciona los trabajos forzados de los israelitas en la ciudad de Ramsés l6.
Generalmente se fecha el Éxodo en el s. XIII, fecha que nene un punto
de apoyo en el hecho de que las fuentes egipcias mencionan la construcción
de la ciudad de Pi Ramsés en tiempos de Ramsés II (1279-1213 a.C.). En
esta construcción, al parecer, se emplearon semitas.

Un dato de gran importancia es la primera mención de Israel en una
fuente no hebrea, que se lee en la estela de Merneptah, hijo de Ramsés II,
que a finales del s. XIII a.C., describe la campaña que asoló Canaán y arrasó
un pueblo llamado Israel, mención que prueba que en estos años existía en
Canaán un pueblo conocido como Israel, al que pertenecían los asentamientos
en los territorios centrales de Canaán, que son los que se han relacionado
con los israelitas. Apoyados en estas noticias, muchos estudiosos han defendido
la historicidad del Éxodo.
Finkelstein y Neil Asher Silberman se han preguntado quiénes eran
los semitas establecidos en Egipto y se si puede considerar que se trata de
verdaderos israelitas. Ninguna inscripción egipcia o documento del archivo
de Tell el-Amarna, compuesto por cerca de 400 cartas, fechadas en el s. XIV
a.C., y que describen detalladamente la situación de Canaán, mencionan la
presencia de israelitas en Egipto.

Hoy se sabe que la expulsión de los hicsos ocasionó la organización
definitiva de Egipto mediante un sistema de plazas fortificadas a lo largo del
margen central del Delta, dentro de las cuales había guarniciones militares y
administradores.
Una masa de israelitas huidos no hubiera podido atravesar esta línea
defensiva. La estela de Memeptah se refiere a Israel como a un grupo de
personas que vivían en Canaán, y no a israelitas en Egipto, que por otra
parte no son mencionados en ningún otro documento de Egipto.
No sólo es improbable, sino totalmente imposible, que un grupo numeroso
se haya escapado al control egipcio en tiempos de Ramsés II y, más
aún, que hayan permanecido 40 años nomadeando en el desierto de Siria,
que se ha rastreado palmo a palmo, no detectándose en él ninguna huella,
huellas que si han aparecido para el III Milenio y para los períodos helenístico
y bizantino.
Se sabe que en el Reino Nuevo ejércitos importantes de Egipto atravesaron
Canaán en dirección al Éufrates. La vía llevaba del Delta a Gaza, a través
de la costa septentrional del Sinaí. Este tramo de calzada era el más protegido.
Estaba bien defendido mediante un sistema de fortines, almacenes y
pozos de agua.
El Éxodo conserva una serie de teónimos relacionados con la presencia
de los israelitas en el Sinaí, como Qadesh Barnea, donde, según el relato
bíblico, los israelitas acamparon por 38 años de los 40 que estuvieron en el
Sinaí. La localidad, que es un oasis con abundante agua, se ha identificado
con Ein Gadis. No se ha encontrado ningún material arqueológico del Bronce
Tardío, tan sólo restos de una fortificación de finales de la Edad del Hierro.
Esyon Gheber, en el golfo de Aqaba, que es otro establecimiento donde
acamparon los israelitas en su peregrinar, no ha dado ningún resto del Bronce
Tardío, sino de la Edad del Hierro. Tell Arad, citado en Números 17, con cuyo
rey cananeo lucharon los israelitas, era una importante ciudad durante el
Bronce Antiguo (3.500-2.200 a.C.), con 17 Ha de extensión, y durante la
Edad del Hierro (1.150-900 a.C.). Sin embargo, de finales de la Edad del
Bronce no se han encontrado restos, por lo que se puede afirmar casi con total
seguridad, que en esta época la ciudad no existía. Heshbón, capitán de Sihón,
rey de los amorreos, que impidió el paso de los israelitas por su territorio para
penetrar en Canaán, en el Bronce Tardío ni siquiera era una aldea.

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